TESTIMONIO VÍCTOR Y RUTH VALDEZ

Mi Matrimonio que realmente no lo era porque vivíamos en fornicación y adulterio estaba mal, en el suelo porque yo había decidido pagar con la misma moneda todo lo que me había hecho mi esposo en todo el tiempo que teníamos juntos. Él se había dedicado a tener múltiples mujeres, los canes, los amigos, a vivir la vida como le llaman en el mundo. Mi hobbie era revisarle el celular para amargarme más y podrir más cada día más mi corazón. Porque desde que lo hacia algún mensaje encontraba de una de esas chicas, al cual le dedicaba el tiempo que ni a mí ni a los niños nos dedicaba.

Mi corazón se fue ofendiendo más cuando esperaba mi primer hijo me entere que no solo yo estaba embarazada sino que alguien más esperaba otro bebe de él y que solo se llevarían 8 meses. Esa persona me llamaba para decirme cuando estaba con él y para amenazarme a tal punto que andaba temerosa en las calles y se lo informaba a él y no me creía.

Con el tiempo mi corazón fue endurecido y ya era yo la que andaba en el mundo perdida, bebiendo los fines de semana y buscando en los brazos de otro hombre lo que no tenía en casa.

En este proceso mi hijo mayor me lo internaron de emergencia, descubriéndose allí que tenía meningitis, quedando como secuelas problemas en la vista y la pérdida de audición del oído derecho. Mi hermana había prometido acompañar una amiga que le había invitado en varias ocasiones ir a la iglesia si el niño salía vivo de la clínica. Ese día llego y yo decidí acompañarla.

Dios comenzó a tratar con mi esposo luego de la situación de nuestro hijo, él le pedía a Dios que sanara por completo a su hijo y que le devolviera el matrimonio que él había desbaratado con sus manos. Pero yo ya no sentía nada por él.

En ese tiempo estaba el retiro de Plenitud y decidimos casarnos por el civil para poder ir al retiro. Dios nos llevó hasta allá y preparo un banquete para nosotros. El espíritu Santo nos confronto en plenitud nos dijo dónde estábamos fallando, comenzó a sanar nuestras heridas, hizo un cambio radical en nuestras vidas, en nuestro matrimonio, en nuestro hijos, en nuestro hogar, lo fortaleció en la roca. Y luego de todo eso sano a nuestro hijo de sordera fruto de la meningitis que había tenido. Hoy tenemos hijos sanos, somos un solo cuerpo, una sola familia, fortalecidos en Cristo Jesús y ambos servimos en la casa en el Ministerio de Seguridad.

Retiro de Parejas

Plenitud 2017