Familia Francisco
19 Jan 2016

Familia Francisco

Bendiciones, este es nuestro testimonio como pareja esperamos que así como Dios obro y sigue obrando con nuestro matrimonio lo pueda hacer con la persona que lea este testimonio.

Después de dos años de noviazgo y una relación estable y sin tropiezos mayores nos dimos cuenta de que queríamos formar un matrimonio. Después de casarnos cualquiera creería que vivíamos la vida que cualquier matrimonio desearía, que de hecho para mi esposa así era. Lo que ella no sabía era que antes de conocernos yo llevaba una vida desordenada en la calle. Esa misma doble vida que llevaba durante el noviazgo, la lleve al matrimonio. Tenía mis aventuras a escondidas  siempre con la confianza de que ella no se iba a dar cuenta, pues entendía que lo hacía muy discretamente.

Luego de salir con otras mujeres no sentía que eso no era lo que quería para mí, ni lo que mi esposa se merecía, pero seguía haciéndolo a pesar de sentir que eso no me llenaba. Era más para saciar un deseo desenfrenado de mi carne que ya se me había salido de control.

Nuestro matrimonio se empezó a salirse de control a raíz de todo el pecado que nos rodeaba.  Se sentía un ambiente tenso y de rechazo en nuestro hogar. Iba cada domingo la iglesia y escuchaba la palabra sabiendo que estaba mal pero sin hacer algo para remediarlo. Mi esposa salió embarazada a pesar de que no podía y aun así no tome conciencia, pero Dios en su infinita misericordia ya tenía un plan perfecto para sacarme de ese mundo.

Mi esposa siempre tenía la esperanza que un retiro cambiaria nuestro matrimonio y cada año asistíamos a plenitud. Lo que nunca creímos es que, tal como mi esposa lo pedio, luego de plenitud 2012 Dios cambio el curso de nuestras vida.

Cuatro meses después de mi esposa quedar embarazada, justamente después de plenitud 2012, embarace a otra persona y fue cuando todo ese mundo de oscuridad en el que vivía se empezó a desmoronar. Sentí que mi mundo se había ido abajo, que mi matrimonio lo iba a perder y que en el momento en que mi esposa se diera cuenta ya no había nada que hacer. Sentí que ya no valía la pena vivir porque había arruinado un matrimonio que aparentemente era perfecto.

Vivimos muchos momentos de dolor y angustia, y es ahí cuando decido aceptar a Dios en mi corazón y entregarle mi vida para que la restaure. En ese momento todo se veía muy difícil de solucionar, pero ambos decidimos poner nuestro matrimonio en las manos de Dios. Nos acercamos a nuestros padres espirituales y con su apoyo y amor, junto al ministerio de matrimonio nos ayudaron seguir a delante.

Decidimos asistir a plenitud 2013 con la expectativa de que Dios nos mostrara que debíamos hacer para restaurar nuestro matrimonio y dejar todo el pasado atrás. Esos dos días recibiendo palabra de Dios nos hicieron darnos cuenta de los grandes errores que ambos habíamos cometido. Decidimos en ese retiro hacer un compromiso y trabajar de la mano de Dios esas áreas que estaban afectando nuestras vidas.

Hoy para la gloria de Dios hemos superado toda piedra de tropiezo. Hemos visto como Dios ha trabajado en nuestras vidas y ha usado nuestro testimonio para que otras parejas vean que para Dios no hay nada imposible y que todo lo que El permite en nuestras vidas siempre obra para bien.  Aunque no siempre nos gusta el método que usa Dios para hacer las cosas, El siempre hace las cosas que obren para bien.

Hoy ambos le servimos a Dios con más fervor y estamos juntos en el instituto de liderazgo capacitándolos para servirle a Jesús.

ELVIN Y ZULEIKA  FRANCISCO

 


admin

Retiro de Parejas

Plenitud 2017