Familia Ogando
18 Jan 2016

Familia Ogando

Erydania:

Le doy las gracias a Dios por nuestros Padres Espirituales los cuales  han dicho si al llamado de DIOS para que los matrimonios así como el nuestro sean restaurado.

Puedo testificar que Nuestro Matrimonio ha sido transformado,  estamos asistiendo a Plenitud desde el 2013 y ha sobrepasado las expectativas, yo era una mujer que no tenía el modelo  de una familia porque provengo de familia donde existe solo el divorcio o separación era la mejor forma de resolver cualquier mal entendido como pareja, ese es el lenguaje que conocía, pero gracias a este congreso de Matrimonios entendí que ese no es el diseño de Dios, Mi Esposo cambio mucho cuando nos casamos, no era ese hombre que conocí al ver su trato conmigo yo lo  maltrataba  verbalmente, muchas veces me arrepentía de haberme casado con él, de hecho  en mi mente yo vivía organizando todo para separarme de él, y esos pensamientos eran latente en mi vida, porque a medida que pasaban los años todo era peor, nunca me separe  porque cuando iniciaba todos los trámites para abandonar la casa, siempre recibía algún mensaje relacionado con la familia, luego de ver toda esta situación decidí creer en Dios y que mi Matrimonio iba a ser restaurado. Asistir a Plenitud ha traído cambios y estrategias a mi vida para honrar a mi Esposo, he aprendido que la familia tiene mucho valor para Dios, aprendí a colocar a Jesús en el centro de nuestro matrimonio y así cualquier circunstancia esta en las manos del que todo lo puede.

Eddy:

Nací en esta casa hace un poco más de siete años. Tratando de llenar el vacío que me dejo la muerte de mi padre biológico. Al principio estaba muy emocionado, pero no estaba comprometido, ni conocía el propósito de Dios en mí. Por ello al poco tiempo  por situaciones con mi esposa  me aleje de los caminos del Señor. Culpando a Dios, a  la iglesia, a mí esposa a todo el mundo por las cosas malas que me pasaban.

Voy a cumplir 7 años de casado  y después de los primeros 3 meses ya estábamos hablando de divorcio. Fue un infierno por casi 4 años. Le hice mucho daño a mi esposa, emocional, espiritual, verbal, le hice de todo, hasta el punto de llegar a intentar envenenarla. Ese tiempo fue una pesadilla, yo llegaba borracho casi todas las noches, y de madrugadas. Habiendo estando con mujeres. Mi esposa me aguantó de todo.

Me reconcilié con el Señor hace 3 años, al poco tiempo empecé a servir en la casa, hice el discipulado, inicie el instituto de liderazgo. Me sumergí en el compromiso, recibí liberación, empecé a relacionarme con Dios, a buscarlo. Todo marchaba muy bien, pero mi matrimonio estaba débil. Siempre teníamos situaciones y discutíamos mucho, nunca nos poníamos de acuerdo, mi esposa por un lado y yo por el otro.

En el año 2013 mi esposa me habló de plenitud, estaba muy emocionada, me dijo que podría ser la solución a nuestro matrimonio. Pues ambos reconocíamos que no estaba funcionando bien. Yo le dije que el costo era muy alto para mí en ese momento. Pues yo no estaba trabajando. Ella me dijo que iba a buscar el dinero, y que si no llenaba mis expectativas ella lo pagaría, y si eran llenadas yo lo pagaría. Ella estaba segura que Dios trataría con nosotros allá, según los testimonios de muchos, pero yo estaba pesimista.

Fuimos a Plenitud 2013, y solamente pagué el 5%, el otro 95%  nos lo sembraron. Luego de Plenitud mi matrimonio y mi vida han tenido un antes y un después.

El retiro de Matrimonios Plenitud, para mí,  Es el taller de mantenimiento preventivo y/o correctivo de los matrimonios. Aprendí y conocí lo más importante, y es el amor. Entendí que el amor no es un sentimiento, sino que el amor es Dios, y Dios es amor. Que el amor todo lo puede, todo lo soporta, todo lo sufre, aprendí a amar a mi esposa, y a través de ello puedo respetarla, quererla, cuidarla, mimarla, protegerla, escucharla, bendecirla, etc. Hoy puedo comunicarme con mi esposa, agarrar sus manos, mirarla a los ojos y decirle que la amo, lo importante que es ella para mí,  y lo edificado que soy a su lado. Todos los días le doy las gracias a Dios por su vida, por haberla guardado para mí. Hoy en día si tiene frio yo soy su cobija, si tiene calor soy su ventilador, en la enfermedad la cuido, soy su proveedor, su sacerdote, su compañero, amigo y amante. Ella es mi sostén, mi empuje, apoyo, ayuda idónea, después de Dios ella es mi todo. Tenemos situaciones, pero las conducimos de una manera diferente, nos sentamos hablamos, y nos ponemos de acuerdo. Antes ella hablaba y yo solo le respondía: unju, anja, heee, sí.

Aprendí a amar a mi esposa sin razón ni condición, simplemente la amo y lo haré en todas la condiciones hasta que la muerte nos separe.

Plenitud ha restaurado y salvado mi matrimonio, y a través de ello me ha cambiado la vida. Soy otra persona con Dios, con  mi esposa, conmigo mismo, con mis hijos, mi madre, mis amigos, con todo el mundo. Y cada Plenitud es una experiencia y aprendizaje totalmente diferente.

Eddy y Erydania Ogando


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