¡Bendiciones!


Le damos la más cordial bienvenida a nuestro sitio web,  Ministerio Matrimonio con Propósito de Iglesia Monte de Dios, dirigido por el Apóstol Dr. Miguel y la Profeta Montserrat Bogaert.




Encontrar esposa es encontrar lo mejor: es recibir una muestra del favor de Dios.

Proverbios 18:22 (DHH)




Anfitriones



Apóstol Miguel y Profeta Montserrat Bogaert

El ministerio matrimonio con propósito dirigido por los Pastores Miguel y Montserrat Bogaert nació en el año 2004, siendo su visión el restaurar, fortalecer y transformar los matrimonios a través del Poder de la Palabra y del Espíritu Santo, y llevarlos al conocimiento de la verdad que es Jesucristo.

Iniciaron este ministerio reuniéndose en su residencia con apenas tres matrimonios. A los siete meses el total de parejas se elevó a cuarenta y dos, situación que motivó a los pastores Bogaert a alquilar una casa.

En ese momento, Dios le habló al Dr. Miguel Bogaert durante una madrugada y le ordenó levantarse. Cuando el pastor obedeció la orden Dios le dijo: “Éxodo 3:2, Quiero que a mi iglesia le pongas por nombre Monte de Dios, porque ahí estará mi poder y mi autoridad. En medio de la zarza que nunca se apagará está el poder de mi Espíritu Santo para sanar, liberar y salvar”.

Los Pastores Miguel y Montserrat Bogaert tienen 26 años de unión matrimonial y dan gracias a Dios porque en cada prueba que pasaron al inicio de su matrimonio, era Él preparándolos para todo lo que harían más adelante en su llamado: la restauración de matrimonios y familias.

Cada año el Ministerio Matrimonio con Propósito celebra los eventos Retiro de Parejas Plenitud y Bodas Colectivas, donde hemos sido testigos de la restauración de cientos de matrimonios que vinieron a la iglesia destruidos por diversas situaciones, a punto de divorciarse, y hoy son parejas estables, que se han perdonado, que se aman y que se han levantado fortalecidas bajo los principios de la palabra de Dios para poder cumplir su propósito.

Esperamos que este lugar sea de edificación para su vida.

Le bendecimos.





Parejas (Celebración de Bodas)


MIGUEL BAUTISTAY ROSA PÉREZ

Desde que conocí a mi esposa quería estar con ella, por el contrario, ella tenía muchas dudas en cuanto a nosotros como pareja, a título personal y en cuanto a las finanzas también. Nosotros nos casamos muy rápido por temas personales, mi pasaporte se iba a vencer y queríamos casarnos y sabíamos que de todos modos íbamos a casarnos, por lo que decidimos apresurarlo un poco y nos casamos por el Civil. Durante nuestros primeros meses estuvimos bien, pero en unos 5 o 6 meses ella no estaba segura de la...

JONATHAN Y PATRICIA MELO

Nosotros vivimos en fornicación por varios años y para noviembre del año pasado decidimos casarnos por el civil para estar en orden ante Dios, pero todo seguía igual, con las mismas indiferencias, falta de comunicación, desunión, pero nuestro matrimonio cambió cuando hicimos pacto ante Dios en el Altar. Ahí nos dimos cuenta de la importancia del matrimonio y del valor de este; desde ese día que dijimos si ante Dios y juramos amarnos y respetarnos me di cuenta...

DEIVIS Y CRISTINA GONZÁLEZ

Deivis, en medio de un difícil proceso de divorcio y de dos años y medio de estar viviendo en casas separadas mi esposa y yo llegamos a la iglesia, yo con una vida llena de lascivia y mucha promiscuidad, vivía en una familia disfuncional donde mis padres se separaron desde que tenía 11 años de edad y me quede viviendo con mi Papá. Fruto de la ausencia y el vacío de mi madre a muy temprana edad comencé...

LUIS FELIPE SÁNCHEZY ELIS BAUTISTA

En el año 2012 mi esposo estaba empezando a venir a la iglesia, ya yo tenía un tiempo. Mi líder de Ministerio, quien le daba seguimiento, le habló de la bendición de presentar su matrimonio delante de Dios y le sugiere inscribirse en las bodas de diciembre de ese mismo año y el aceptó. Días más tarde se empieza a arrepentir de ese paso y empieza a decir que eso lo podemos hacer después. Yo trato de convencerlo y continúo con mis preparativos...

Parejas (Retiro Plenitud)


ANTONIO Y LAURA LANGA

Plenitud 2015

Nuestra relación fue desde un principio bastante fuera de lo común, apasionada y apresurada; nos reencontramos luego de muchos años sin vernos y empezamos una relación de noviazgo de inmediato. Nos casamos a los nueve meses. Los problemas fueron asomándose desde un principio y enfrentamos diversas batallas del enemigo de las cuales las dos más fuertes fueron infidelidad e infertilidad. Para unos recién casados, esto es algo que sacude los cimientos fuertemente y abate al más fuerte, no obstante siempre hubo una mano que nos mantuvo firmes y aun en las peores de las circunstancias podemos decir que la comunicación y la complicidad uno con otro siempre estuvo presente...

MANUEL Y MILEDYS LUCIANO

Manuel: Vivía una vida de llena de mentira, adulterio y engaño a mi esposa buscando una y otras mujeres en la calle donde lo que hacía cada día con ese comportamiento era deteriorar más la relación en el matrimonio.

Fruto de todo esto ya el respeto y la confianza mi esposa la había perdido hasta el punto que la reacción que ella tomaba era de golpearme y yo de maltratarla verbalmente.

Fue entonces el deseo de ver un cambio en nuestro matrimonio que nos llevó a ir a la iglesia y aceptar al Señor.
Desde que llegamos a la iglesia escuchamos del retiro de matrimonio Plenitud, y decidimos inscribirnos y pagarlo completo, ya cuando se aproxima la fecha del retiro yo caigo muy enfermo de una gripe bien mala y le dije a la persona que me llevo a la iglesia que no iba al retiro que buscaran a una pareja para que se lo regalaran más bien buscando excusas para no asistir...

VÍCTOR Y RUTH VALDEZ

Mi Matrimonio que realmente no lo era porque vivíamos en fornicación y adulterio estaba mal, en el suelo porque yo había decidido pagar con la misma moneda todo lo que me había hecho mi esposo en todo el tiempo que teníamos juntos. Él se había dedicado a tener múltiples mujeres, los canes, los amigos, a vivir la vida como le llaman en el mundo. Mi hobbie era revisarle el celular para amargarme más y podrir más cada día más mi corazón. Porque desde que lo hacia algún mensaje encontraba de una de esas chicas, al cual le dedicaba el tiempo que ni a mí ni a los niños nos dedicaba.

Mi corazón se fue ofendiendo más cuando esperaba mi primer hijo me entere que no solo yo estaba embarazada sino que alguien más esperaba otro bebe de él y que solo se llevarían 8 meses. Esa persona me llamaba para decirme cuando estaba con él y para amenazarme a tal punto que andaba temerosa en las calles y se...



Resumen Plenitud 2017

(Pasada conferencia de parejas)

Retiros de Parejas Anteriores

(Predicas)

“Los Enemigos del Matrimonio”.

Prédica por: Apóstol Dr. Miguel Bogaert

El matrimonio fue creado e instituido por Dios, cuando Él creó a la mujer no lo hizo como cualquier inventor entregando el objeto creado al comprador, Dios tiene un manual, en el cual está contenida la información necesaria para conocer cómo debemos usar aquello que Él ha creado. Cuando el hombre conoce su propósito empieza a marcar un norte, y cuando marca ese norte, está entrando en la visión y el propósito de Dios para su vida.

 

Muchos de nosotros, como cristianos, creemos que Dios es el que lo va hacer todo, creemos que Él es el que va arreglar nuestras condiciones, y no es así, la única manera en la que Dios nos bendice, es a través de Su propósito para nosotros, el cual tenemos que entender y desarrollar, es decir,  todo hombre o mujer que no entra en ese propósito de Dios, no podrá ser bendecido.

 

Dios nos ha provisto de toda la información y de todas las direcciones específicas, primero con el propósito nuestro, como persona y como ser humano, y luego para el matrimonio. La Real Academia en su diccionario define el matrimonio de la siguiente manera: *El que hace nacer obligaciones recíprocas entre las partes; entonces esto quiere decir que si no pones de tu parte, yo tampoco pongo lo hago, que si tú no tienes obligación, yo tampoco la tengo, las cosas no funcionan de esta manera, esto es una mentira bien disfrazada.

 

Lo más importante que debemos entender es que Dios estableció el pacto, en el matrimonio no es el hombre  quien te casa,  sino que te casas delante de Dios haciendo un pacto. Dios es un Dios de pacto.

 

Deuteronomio 7:9 (RV1960) “9Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones”.

Llama mi atención que en este versículo Dios habla de fidelidad y de misericordia, y es porque estas dos palabras encierran lo que significa un pacto, y ambas condiciones, obligatoriamente, tienen que estar desarrolladas en nosotros.

 

La palabra fiel o fidelidad se refiere a la persona que siempre termina lo que tiene que hacer y en el momento que se le pide que lo haga, esto quiere decir que Dios, quien es fiel, va a terminar lo que tiene que hacer en nosotros.  La Palabra está diciendo que para un hombre cumplir un pacto, tiene que ser fiel, y cuando me refiero al hombre, estoy hablando del hombre y de la mujer, es decir, el hombre tiene que terminar lo que se le ha encomendado.  Hay una diferencia entre ser fiel y ser leal; leal es alguien que te cubre, que te guarda y te defiende.

 

En el pacto del matrimonio, una raíz importante es la fidelidad, obligatoriamente tenemos que ser fieles, la primera fidelidad no es hacia la mujer, no es hacia el hombre, nuestra primera fidelidad debe ser hacia Dios porque Él es el principio de todas las cosas.

 

En este versículo también se habla de misericordia, se refiere al hecho de aprender a ponerte en el lugar del otro, es entender y perdonar a través de la gracia. El concepto de misericordia tenemos que entenderlo, no puedo prejuzgar a mi esposa si he de tener misericordia para con ella, lo que considero que ella esté haciendo mal, entender también que lo hará mejor en poco tiempo.

 

Proverbios 2:17  (RV1960) “La cual abandona al compañero de su juventud, y se olvida del pacto de su Dios”. Aquí vemos la importancia de tener fidelidad y misericordia en nuestra relación y en nuestro matrimonio. Para conservar el pacto con nosotros mismos y el pacto para con Dios, tenemos que aprender a valorar lo que significa el matrimonio, primero porque es la empresa más delicada e importante que tenemos, es aquella que te puede desestabilizar emocional y sentimentalmente, es la empresa que si no le das el valor que le corresponde, tarde o temprano, te va a descontrolar en todas las demás áreas, y lo peor aún,  es una empresa en la que tenemos socios, estos socios son nuestros hijos, y somos los encargados de que la generación de nuestros hijos entienda el valor de este pacto, porque ellos serán los futuros responsables de impactar a la sociedad, a través de su vida y de sus frutos.

 

El matrimonio no es tan sólo unirte a una persona, es mucho más que eso, el matrimonio es un impacto de experiencias, hábitos, costumbres, cultura, recuerdos, es un impacto de temperamentos y de actitudes.  Cuando llegas al matrimonio lo haces con una mochila a cuestas y dentro vienen todas esas cosas, llegamos con un deseo, con una intención,  pero por el desconocimiento, no nos damos cuenta que llegamos al altar del pacto cargados; en el noviazgo no abrimos esa mochila y no hemos sido sinceros.

 

Cuando venimos al matrimonio es un choque de impacto, al principio todo está muy bien, mientras esté la atracción, pero cuando el deseo por lo físico se va desvaneciendo, es en este momento que empezamos a sacar lo que vino en la mochila, sacamos una serie de condiciones que genera el choque y no vamos a estar preparados para manejarlo; aquí comienzan los conflictos y las situaciones, por esto vemos matrimonios con 6 o 7 meses de casados que ya están hablando de divorcio.

 

Tenemos que entender que el matrimonio tiene una sola palabra que le da vida, y se llama adaptación. El matrimonio que no tenga ese espíritu de adaptación siempre va estar luchando con los impactos que han de venir; la falta de adaptación es lo que trae inestabilidad en el matrimonio.  El  verdadero amor  se demuestra cuando  tienes una verdadera adaptación, la Palabra dice en Corintios 13 que el amor todo lo soporta, todo, y esto es porque te adaptas.

 

En el libro del Apocalipsis se habla de 4 caballos y 4 jinetes, que por donde pasen quedará todo destruido.  Llevando esto al plano matrimonial, los 4 jinetes que traen destrucción a nuestro matrimonio, los podemos describir de la siguiente manera:

 

  1. El primer caballo que nos va llevar por seguro a la separación o al fracaso, es el jinete de la crítica.
  2. El segundo caballo es la autodefensa.
  3. El tercer caballo es el desprecio.
  4. El caballo del aislamiento.

 

Estas cuatro condiciones están destruyendo el matrimonio en este tiempo. La crítica destruye los efectos de la valorización en una persona y esta es una enfermedad letal en nuestras relaciones. La crítica desencadena el efecto de insultar y abusar psicológicamente de la pareja, y porque ha encontrado oposición, se genera una autodefensa, lo que hace que vengan bombardeos de insultos y desprecio.

 

No esperes nada de tu matrimonio si no empiezas a tener la sabiduría para la autodefensa. Mujer, no es con autodefensa que vas a edificar tu casa, es con la sabiduría de Dios.

 

Amós 3:3 (RV1960) “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?”. Si enfrentas dificultades en tu matrimonio,  la solución no es solamente perdonar, eso es parte del camino, la verdadera solución está en sanar tu corazón, y para esto necesitas:

 

  1. Decisión.
  2. Intensión.
  3. Deseo.
  4. Reconocimiento.
  5. Entendimiento.

 

El matrimonio no es algo sencillo. Nuestro matrimonio está sustentado por el favor y la gracia de Dios, que de no haber sido por Él, no hubiese sido posible, porque incluso conociendo de Dios, a los 6 meses, tanto mi esposa como yo hablábamos de divorcio, porque habían bolsillos de esa mochila que yo no había abierto y habían otros bolsillos que yo los abría cómo y cuando yo quería.

 

Lo primero que le pedí a Dios fue que me enseñara a adaptarme para poder entenderme a mí mismo, porque hasta que no le pides a Dios que te enseñe a adaptarte, el matrimonio no va a funcionar. Dios ama tanto al matrimonio, que lo que tienes a tu lado es lo mejor que Él te ha dado. Hoy tu matrimonio tiene que empezar a cambiar, tienes que valorarlo. En un matrimonio, la expresión afirmativa y de estímulo puede literalmente cambiar la vida de alguien; la valoración es la vitamina de un matrimonio.

*Nota:

Definición de Matrimonio según la Real Academia (sacado de Internet): “La que se da recíprocamente de contraerlo y se acepta, por la cual quedan moralmente obligados a su cumplimiento quienes la dan”.

“La Mujer Idónea es para un Sacerdote”

Prédica por: Profeta Montserrat Bogaert

Existen matrimonios que necesitan ser reparados, otros que necesitan mantenimiento y otros que necesitan ser reconstruidos, pero Dios siempre hará algo en el matrimonio, porque Él ama este pacto.

 

Cuando Dios creó el mundo y todas las cosas, hizo primero al hombre y no a la mujer, luego lo puso en el Edén. Para ese entonces, el hombre estaba sólo, Eva aún no existía, Adán estaba solo porque Dios necesitaba que él tomara la autoridad en el Edén, que se enseñoreara; el esposo tiene que enseñorearse y tomar la autoridad del hogar. No recibes instrucciones por un manual de tus  padres, no es algo que consigues en cualquier lugar, Dios quiere decirte cómo funciona tu matrimonio y Él quiere decírselo al hombre.

 

Génesis 1:26 (LBLA) “26 Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra”.

Dios puso al hombre en el Edén para que tomara el dominio, el control de todas las cosas, para poder luego darle a su Eva, porque un hombre que no puede controlarse a sí mismo y no pueda controlar lo que Dios le ha dado, jamás podrá dominar un matrimonio. Dios necesita que primero el hombre domine su relación con Dios y que domine el entorno que va a tener que levantar como sacerdote, para entonces luego darle su familia; más el hombre no entiende esto, porque no tiene oídos espirituales para escuchar a Dios.

 

Génesis 2:24 (LBLA) “24 Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. Cuando el hombre se encuentra en los brazos de papi y mami será imposible que se una a su mujer. La esposa es la ayuda idónea, y al hombre le corresponde unirse a su esposa y empezar juntos la empresa más delicada, la empresa que más ha costado,  que es el matrimonio.

 

En este versículo, Dios le está diciendo al hombre y a la mujer que tienen que ser uno, porque unidos es que van afrontar las crisis, juntos tienen que enfrentar las crisis de su nuevo hogar, en tu matrimonio siempre hay un enemigo que está rondando para ver cómo atacar.

Génesis 2:16 (LBLA) “Y ordenó el Señor Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer, 17 pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás”. El hombre recibió la instrucción de Dios, quien puso la serpiente en el Edén para que fueran cuidadosos. Dios le dice al hombre cuáles son los enemigos que van a atacar su hogar, Él te dice de qué tienes que tener cuidado, es la responsabilidad del hombre el estar alerta para que esos enemigos no lleguen. Este no es el papel de la mujer.

 

La mujer tiene que sentirse protegida y segura, tiene que saber que hay un hombre que eche hacia delante, un hombre que no vacile, que no se maneje en dos aguas, sin saber qué hacer. La mujer toma la posición de ayuda idónea cuando hay un hombre que está en su posición, porque la idónea no es para un hombre ordinario, la idónea es para un sacerdote.

 

Hay matrimonios que no funcionan porque el hombre está en el rol equivocado, buscando una mamá y no una esposa. Dios quiere abrirte los ojos espirituales y quitarte la venda, será difícil porque es más cómodo estar en la posición equivocada. Por Adán no asumir su posición, vino la serpiente; muchos le echan la culpa a Eva, pero ella no fue la culpable, el responsable fue Adán, Dios le dio las instrucciones a él y él no se aseguró  de decirle a Eva lo que debía o no debía hacer, así hay hombres mudos y ciegos en el matrimonio.

 

Dios está buscando un hombre que de una vez y para siempre asuma su posición, que deje de estar como los ratones en las ratoneras, Dios quiere que el hombre salga de ese lugar y reconozca su rol; Adán y Eva fueron destituidos del Edén por esa brecha que Adán abrió, por una brecha que tú abras, eres destituido de la gloria de Dios.

 

Donde hay una esposa incontrolable es porque hay un hombre que no es sacerdote, donde hay hijos desorganizados, hay un hombre que no es sacerdote, porque donde hay un sacerdote todo se alinea, todo está en orden. Sucede que hay hombres que quieren tomar la autoridad de forma ilegal: Hablando duro, sugestionando y con manipulaciones. Esa no es la autoridad, la verdadera autoridad es espiritual y se gana a través de una relación con Dios.

 

El hombre no quiere asumir el sacerdocio, no quiere ir a la presencia porque ahí es donde Dios le va decir dónde lo va poner, este es el lugar donde tiene que rendir cuentas a Dios, ya no más podrá obrar voluntariamente, porque un sacerdote jamás actúa por su propia cuenta, sino bajo el consejo de Dios.

 

Estamos en un tiempo en que Dios quiere hacer los cambios, porque a la mujer no le corresponde tomar las responsabilidades del hombre. Yo les hablo de un sacerdote y de un liderazgo,  porque no pudiera hacerlo si mi esposo no fuera un sacerdote.

 

Dios le dijo a Noé que le construyera un arca y le dio las dimensiones y especificaciones de cómo la quería. Dios no le dio las instrucciones a la esposa de Noé, con respecto a ella ni su nombre se menciona, porque para construir el hogar, se necesita un sacerdote, el hombre tiene que hacerlo; la esposa ayuda, pero la responsabilidad es del hombre. Todo hombre tiene que empezar a trabajar desde hoy en su matrimonio,  Dios estaba preparando un arca para algo que iba a suceder, Dios prepara tu matrimonio para que lo que vaya a suceder no los afecte. Noé trabajó 100 años para un diluvio que duró 40 días. Tienes que trabajar tu matrimonio de forma que cuando venga la crisis, no perezca. Dios buscó un hombre consciente que sabía haría Su voluntad, lo maravilloso de este hecho es que el arca no tenía instrumentos de navegación, porque tú solo construyes pero Dios es quien gobierna.

 

Lo primero que Dios le dice a Noé es que haga el arca de madera de ciprés y que lo cubra de brea por fuera y por dentro, la madera de ciprés es la única que no puede ser dañada por los gusanos ni la carcoma; Dios quiere proteger tu matrimonio de cualquier gusano y carcoma que lo quiera destruir.

 

También le dijo que lo cubriera con  brea por dentro y por fuera.  Brea es una tipificación de la Sangre; Él cubre de afuera hacia adentro tu matrimonio. Por fuera lo hace para que ningún pecado, nada que venga de tus generaciones pasadas pueda penetrar a la tuya, porque cuando se acerca siempre habrá una Sangre que te cubre y que no permitirá que el pecado se enseñoree, que las maldiciones generacionales prosperen en tu contra porque hay una redención. Y te preguntarás ¿Y por qué por dentro,  si ya por fuera es suficiente? Dios te dice: cualquier cosa que pueda levantarse por dentro, la misma sangre lo destruye y no prospera. El divorcio y la separación no prosperan.

 

Cuando Noé salió del arca le hizo un altar a Dios, porque un sacerdote hace altar de sacrificio a Dios. El Señor hizo un pacto con Noé y le dijo: “Por ti jamás volveré a maldecir la tierra”. Cuando hay un sacerdote en el hogar, hay cambio y hay transformación. Tu hogar ya no será maldito, porque hay un hombre que en cada situación que se presente, levantará una ofrenda de adoración y alabanza a Dios.

 

Y cuando Dios le habló a Noé le dijo específicamente aquello que podía entrar en el arca: Tú, tu esposa, tus hijos con sus esposas y los animales que estaban en pareja; si Noé entraba todo al arca, vendrían de nuevo la suegra, el suegro y todo, iba a entrar un pasado, algo con lo que Dios quería romper, hoy hay muchos matrimonios que están permitiendo que entre a su hogar el pasado, por eso fue especifico con lo que sí podría entrar, si quieres ver un matrimonio diferente, tienes que dejar el pasado fuera.  

 

En el Edén estaba la presencia de Dios, Él no quiere sacar el matrimonio de Su presencia. El sacerdote es responsable de que Su presencia se mantenga viva. Hombre, levanta tu sacerdocio, no permitas que el enemigo destruya tu matrimonio, aquello que Dios te ha dado. Hay una generación que tienes que levantar y sólo en Su presencia podrás hacerlo.

“La Comunicación en el Matrimonio”.

Prédica por: Apóstol Dr. Miguel Bogaert.

Quiero enseñarte donde ha estado una de las vivencias más fuertes que he tenido. Hay muchas cosas a las cuales tenemos que morir, también hay muchas otras que tenemos que valorar pero si algo he aprendido es que cada vez que muero a algo donde involucro a Dios, Él me lo multiplica en bendiciones.

No hay matrimonio si no hay comunicación. Entendemos su importancia porque el principio de toda unidad es la comunicación, sin comunicación no hay unidad y todo en el mundo se maneja a través de la comunicación. Mientras más acelerado el mundo, más efectivos somos en la comunicación, pero menos nos entendemos.

Los medios de comunicación abundan, hay de todo por todos lados, sin embargo es el tiempo en el que menos nos entendemos. La comunicación actual es impresionante, a través del Internet, el mundo entero nos observa pero el mundo no logra entenderse, los matrimonios no se entienden, los gobernantes no se entienden, y esto es simple y llanamente  por problemas de comunicación.

La comunicación debemos verla como un arte, un arte que involucra cultura; la comunicación involucra educación, sabiduría e inteligencia. Cualquiera puede hablar pero no todos pueden comunicarse y hasta para hablar, se necesita de educación y cultura. Al hablar, necesitas sabiduría e inteligencia, pero lo más importante a la hora de comunicarte son tus valores o el comunicarte por valores.

Amós 3:3 (RV1960) “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?”. Dios establece la importancia de la comunicación, el hombre necesita comunicarse porque esta es la única manera de tener una unidad solida, una buena comunicación es lo que va a producir armonía en tu relación, necesitas estar en común acuerdo.

Génesis 2:24 (RV1960) “24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. Dios desde un inicio ha querido que no existan barreras entre el hombre y la mujer, que no hubiera nada externo en el medio, para que el hombre y la mujer tuvieran una relación, una comunicación, sin nadie de por medio. Nosotros debemos aprender a cultivar esa relación y este tipo de comunicación.

Toda relación empieza con una atracción sexual, donde se involucran las emociones y los sentimientos. Son estos tres factores: lo visual, lo emocional y lo sentimental, que van a decir cómo es tu comunicación.

Cuando alguien te interesa e involucras en una comunicación la parte visual, emocional y sentimental, lo primero que vas a hacer es empezar a valorar a esa persona con la cual estás interesado en comunicarte.

Cuando conocí a mi esposa, me atrajo algo visual de ella, que después que la vi, lo segundo que sentí fue una emoción y lo tercero fue el surgir de un sentimiento. Estas tres cosas hicieron que de mí, salieran mis mejores valores y que yo la viera a ella con lo mejor que yo tenía, lo que dio como resultado, una excelente comunicación porque desde el momento en que me le acerqué, yo puse lo mejor de mí y le di un valor, lo que puso en ella un entusiasmo para yo lograr lo que conseguía. El efecto de lo visual, de la emoción y de ese sentimiento es que yo le expresé todos mis valores, lo cual produjo en nosotros una excelente comunicación y nos entendimos tan bien que por eso nos casamos.

El problema está en que muchos dejamos de cultivar los valores y automáticamente dejas de hacerlo, la comunicación comienza a degradarse y el perder los valores del afecto, la confianza y el interés, provoca que la comunicación se vaya perdiendo; primero, porque en la crisis que vivimos dejamos de ver los valores que tenemos el uno con el otro, perdemos el valor de la confianza, cuando miramos lo que queremos como un objeto que ya conseguí.

Cuando me refiero a valores, hablo de la identidad, el saber y reconocer quien eres. Al empezar una relación si no somos francos con nosotros mismos, tarde o temprano esa relación va a caer, porque no está sostenida en un valor, no está afirmada en una escala de valores. Siempre que nosotros dejemos de valorarnos el uno al otro, no podremos entrar en una relación plena, o una relación a plenitud. Toda relación tiene que estar marcada por una escala de valores, el matrimonio no permanece cuando no hay valores, el matrimonio sólo crece cuando hay valores en nosotros.

Podríamos decir que una buena comunicación será conforme a la escala de valores que tengas para ti y la que tengas para las personas que te están escuchando, en este caso, tu esposa.  Tu valor no te lo das tú mismo ni lo que posees, el valor que tenemos lo dan dos condiciones: Primero Dios y segundo tus decisiones. El hombre no es lo que es por lo que tiene, sino por lo que decide.

La queja de los matrimonios en este tiempo es que él no me entiende, que no me escucha, que no me da participación, esta es la constante. En los matrimonios donde no hay comunicación, solamente hay sobrevivencia.

Usted puede hablar sin comprender, puede hablar y que nadie lo entienda. Comprender no es escuchar lo que se ha dicho, es interpretar lo que fue dicho de acuerdo a la intención del que habla. Es decir, cuando mi esposa me habla, si yo solamente la oigo, no voy a entender lo que ella quiere, yo tengo que escucharla y es cuando la escucho que voy a asimilar lo que ella quiere y cuando yo lo asimilo, entonces yo la estoy entendiendo. Es un problema de interpretación y el principal problema es que los hombres son pensadores lógicos lo que quiere decir que el hombre habla lo que piensa, sin embargo, la mujer es diferente, la mujer es sentimental, la mujer habla lo que siente.

El primer choque en la comunicación entre el hombre y la mujer ocurre porque el hombre habla lo que piensa y la mujer habla lo que siente, por esto es que no nos podemos entender, no es lo mismo lo que tú piensas, que lo que tú sientes.

Cuando la mujer habla, es algo importante que está saliendo de ella, sin embargo cuando el hombre habla, para él no tiene el mismo valor, comparado con el sentimiento que la mujer pone en sus palabras. Es por esta razón, que la mujer se siente mal porque no se siente comprendida por el hombre, expresando que él no le tiene paciencia y que no la entiende, todo esto porque la forma de pensar del hombre es lógica.

No vamos a tener una buena comunicación si no aprendemos a entendernos, y como resaltamos al principio, la comunicación es un arte que conlleva cultura y educación, conforme sea tu hablar y te des a entender, estarás expresando si eres educado, si eres sabio o inteligente. Por esto la importancia de cambiar nuestra forma de hablar y el estilo de comunicarnos, cuando un matrimonio está herido y en problemas, lo primero que se ha degradado es la comunicación.

¿Qué es comunicar?

Es transmitir información, pensamientos y sentimientos, para que se reciba satisfactoriamente lo que estamos hablando. Cuando las parejas discuten es de los pocos momentos en que las parejas se comunican y se entienden. Todo lo que sale de la boca de ellos se absorbe rápidamente y sobre todo cuando son insultos, esto se capta de manera automática.

Por las presiones y afanes de la vida, estamos acostumbrados solamente a hablar y a no escuchar. Una expresión de amor es resultado de haber aprendido a escuchar; yo le demuestro valor a mi esposa cuando la escucho atentamente y en silencio, asimilando lo que me está diciendo, antes de contestarle, esto tiene un valor, porque estás muriendo a tu ego. Jesús dijo que al que tiene oídos que oiga, desde entonces la importancia de escuchar, tenemos dos oídos y una boca para escuchar más de lo que hablamos.

Santiago 1:19-20 (RV1960) 19 “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; 20 porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios”. Le invito a hacer una prueba, cuando su esposa le hable, escúchela y asimile lo que le dice, luego contéstele, se dará cuenta que no van a discutir.

Muchos son los malos entendidos que vienen a los matrimonios porque no nos detenemos a escuchar y muchas de estas situaciones y condiciones vienen heredadas por lo que hemos aprendido en nuestra casa y que vemos visto en nuestros padres.

En estos versículos, Santiago nos está enseñando a escuchar primero, a valorar, a asimilar lo que nos están diciendo y a tener cuidado con lo que hemos de contestar.  En el matrimonio, ambos tenemos que aprender a comunicarnos y uno de los dos debe tomar la iniciativa.

Tal como dice el Dr. Myles Munroe, el hombre es el llamado a cultivar y a enseñar este modelo de comunicación en el hogar, yo mismo he enseñado en mi casa el modelo que Dios quiere y esto me ha evitado un sin número de problemas. Al hombre le corresponde tomar la decisión de implementar en su casa y en su matrimonio el modelo de comunicación que él quiere que haya en la familia, el hombre no puede ser pasivo ni conformarse con lo que tiene, él tiene que cambiar desde adentro hacia fuera.

El matrimonio no es sólo casarte, comer, dormir, tener sexo y procrear hijos, el matrimonio es algo más profundo, es saber que lo que viene para ti es mejor que aquello que has perdido por haber muerto a tu yo.

El hombre tiene que ser el pionero y marcar la directriz de hacia dónde quiere que vaya su equipo, porque el matrimonio es un equipo, y en un equipo no pueden haber dos árbitros o dos cabezas, si es así, no habrá comunicación y vendrán las discusiones porque la cabeza siempre querrá imponerse.

Dentro del matrimonio, tanto el hombre como la mujer deben dejar de ser egoístas porque esto termina contagiando a los hijos, quienes crecen conforme al modelo que se les presenta.  Hay una juventud creciente en este tiempo, denominada X, que no tiene un modelo a seguir; en la casa, los hijos observan todo y lo asimilan hasta un punto que se sienten orgullosos del comportamiento de sus padres, aún si este comportamiento no es correcto.

La comunicación no es sólo verbal, la comunicación es 20% verbal y 80% actitud. Puedes aprender a comunicarte pero si no cambias la actitud, la comunicación es nula y las actitudes no se aprenden, estas se comienzan a trabajar desde adentro hacia afuera. La actitud nadie te la puede enseñar, debes convencerte a ti mismo de que estás bien o mal para que empieces a trabajarla desde adentro.

Puedes pensar que tu comunicación se perdió y que ya no tiene valor pero estás equivocado, si comienzas a apreciar los valores de cada uno, esa comunicación florece y es reavivada.

Recuerdo que a la edad de 12 y 15 años cuando aún vivía con mis padres, el modelo de mi familia estaba muy distorsionado, mi padre era alcohólico y mi ejemplo fue la relación de mis padres, no había semana en la que no escuchara a mi madre llorar en una habitación por la golpiza que mi padre le daba; esto provocó que me encerrara en mí mismo y cuando llegué a la adultez no sabía hablar. En la casa de mis padres no había comunicación, sólo maltratos. Uno de los principales problemas que nosotros, como pareja, tuvimos en los comienzos de nuestro matrimonio fue provocado porque yo no sabía expresarme, yo no sabía hablar, podía estar con ella dos horas en un lugar y yo no decir una palabra, estaba consumido por dentro y ella me enseñó a hablar, ella me enseñó a comunicarme.

A veces no nos damos cuenta que con la forma de comunicarnos delante de nuestros hijos, estamos dinamitando su vida.  Quiero tocar tu corazón para que entiendas, te detengas y mires hacia dónde estás caminando.

Tenemos que identificar lo que tenemos dentro que no nos está permitiendo hacer los cambios de actitudes. Cuando me refiero a valores, me refiero a una serie de virtudes que tiene que haber en tu relación y el resultado de esas virtudes, será la armonía provocada por la comunicación que ambos tengan.  Si no tienes el valor del respeto y la sinceridad, de la franqueza, del afecto, del amor y la gratitud hacia tu cónyuge, tu comunicación será terriblemente mala.

Yo le dedico a mi esposa un tiempo para escucharla porque la amo, le dedico tiempo para escucharla porque la respeto, le dedico tiempo a mi esposa para escucharla porque tengo gratitud hacia ella por lo que ha hecho por mí.  Si nosotros no cultivamos esos valores de lo que somos el uno con el otro, no vamos a poder comunicarnos ni tendremos armonía y la armonía viene por la práctica. Un ejemplo es una banda de música, cada quien puede tocar un instrumento como le plazca, sin orden, pero cuando ellos practican es diferente, ellos se ponen de acuerdo y empieza la armonía en aquello que quieren expresar.

Siempre he dicho que la comunicación son valores, la comunicación se refiere a un respeto, una sinceridad y una protección. Lo que más distorsiona los valores, tanto los del hombre como los de la mujer es la confianza o más bien, el exceso de ella, porque cuando esto ocurre, dejas de ver los valores en la persona. El día que le hablas mal a tu esposa, y ella te lo permite, la segunda vez será más fácil y la siguiente vez aun más, porque la confianza, hábito y rutina queman tu matrimonio.

El respeto, la sinceridad, la franqueza, el afecto, el amor, la gratitud, la entrega y la atención a los detalles para con tu conyugue, son valores que tienen que entrar en tu mente y que son recuperables, porque automáticamente los reconoces y decides perdonar a esa persona, Dios va a florecer en ti cada uno de estos valores. Tienes que romper con el rencor y el egoísmo.

Deuteronomio 11:18-22 (RV1960) “18 Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos. 19 Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes. 20 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas; 21 para que sean vuestros días, y los días de vuestros hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra. 22 Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo para que los cumpláis, y si amareis a Jehová vuestro Dios, andando en todos sus caminos, y siguiéndole a él”.

Dios está hablando de la importancia de la comunicación y está diciendo que la única manera de recuperar esos valores es a través de Su Palabra. Esos valores sólo El te los puede dar.

Los valores no los vas a recuperar con un psicólogo o psiquiatra, ni con algún terapeuta, tus valores como esposo y los de tu esposa, solamente Dios, a través de Su Palabra y del Espíritu Santo, los hará florecer una vez más, sólo Dios pone los valores que necesitas para que tu matrimonio se levante de nuevo.

Muchos se refieren a esto como un fanatismo y en eso estamos equivocados; el buscar a Dios, querer hablar con El todo el tiempo, querer adorarle y estar metido en la Iglesia, no es fanatismo, fanáticos son los que están fuera.

El buscar a Dios conlleva una esencia de gratitud. Yo amo a Dios, primero por lo que El es y segundo por lo que ha hecho en mi vida, la gratitud es uno de los valores que primero debemos aprender en nuestro matrimonio, agradecer a Dios por la mujer y el hombre que nos ha dado porque si no estamos agradecidos con lo que tenemos y no sentimos valor hacia esa persona, estamos diciendo que Dios no sirve. Este es el principio.

Job 6:24-25 (RV1960) “Enseñadme, y yo callaré; hacedme entender en qué he errado. ¡Cuán eficaces son las palabras rectas! Pero ¿qué reprende la censura vuestra?”. Lo que salga de tu boca, siempre que hables con tu esposa, tiene que ser para edificar; por esto la Palabra dice: Enséñame y yo callaré.

Isaías 55:11 “11 así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”. Estas palabras significan que cada vez que hables con tu esposa y la edifiques con tus palabras, vas a ser cargado de bienes. Los hombres tenemos que entender que las palabras que soltemos para nuestra esposa, para nuestros hijos, no van a retornar vacías, estas palabras traerán cambio, cosas nuevas, algo estarás sembrando que luego vas a cosechar. A esto se refiere Isaías, tus palabras para con tu esposa deben ser para edificarla y levantarla, buscando que esa palabra traiga cosecha y resultados.

Cada vez que mi esposa me pregunta – me hace muchas preguntas- ¿Hasta dónde me amas? Con esta pregunta yo le doy una respuesta y le saco los colores, porque cuando le contesto, estoy buscando una edificación para que en respuesta, me traiga un resultado. Esposos y esposas no saben lo que son porque no saben comunicarse, cuando no comunicas lo que está dentro de ti y nos mal comunicamos, estamos viviendo una relación ficticia.

Lo segundo que vemos en estos versículos de Job: “Hacedme entender en que he errado”; tu palabra tiene que ir acompañada con motivación. No tengas una conversación en la cual no puedas dejar al que te está escuchando, motivado, motiva a tu esposa. Mujeres, el hombre vive de motivación, sean sabias. Tu comunión no puede dejar de motivar.

Salmo 119:130 (RV1960) “130 La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples”. La exposición de tu palabra alumbra, esto quiere decir que cuando hables con tu esposa, lo que sale de ti, debe ser una luz para que toda tiniebla tenga que irse. Tu palabra tiene que ir cargada de motivación, sino motivas, no haces nada.

Otro punto que observamos es el siguiente: “cuán eficaz son tus palabras rectas”. Tu palabra tiene que traer consuelo. En Colosenses 4:6 dice: “Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno”.  Cuando se refiere a palabras con gracia, es que entiendas que recibiste un favor inmerecido, al comunicarme con mi esposa, debo hacerlo con gracia, porque ella fue un favor que me dio Dios y que yo no merecía. Nuestro carácter y personalidad están motivados, es importante entender esto porque el hombre se mueve por motivación,

Cuando hablas con tu jefe, tienes una excelente comunicación: “Si Señor, No Señor”, y esto es porque miras a tu jefe con un valor, sin embargo, con tu esposita que le perdiste el valor por la confianza, por la crisis, por la inmadurez, con ella, tu comunicación no es igual; si deseas vivir una vida y matrimonio en plenitud, tienes que empezar a cultivar los valores que perdiste, los valores que no te enseñaron o que aún no has encontrado.

Esta enseñanza es más importante de lo que piensas, es una siembra, no solamente para tu matrimonio o tu familia, no solamente para tus hijos, esta enseñanza es una siembra para una ciudad, un país y un mundo, que tienen que conocer que Dios es el Dios de la familia. Esto no está motivado por la religión, con esto se persigue cambiar barrios, ciudades y países. Con tu matrimonio glorificas a Dios y cuando glorificas a Dios te conviertes en un portador de Su gloria.

El resultado de lo que aprendas, no lo puedes archivar cuando termines, si lo haces, eres un mal agradecido por la oportunidad que Dios te ha dado.

Los valores no sólo afectan la comunicación verbal, también afecta la comunicación sexual, hay una comunicación verbal, pero también hay una comunicación intima. Tu comunicación íntima, que es lo más sagrado que hizo Dios, que es la comunicación donde se  expresa lo máximo de tu amor, está perturbada porque la comunicación verbal no es buena.

El sexo no es sólo satisfacción, es comunicación y es el tipo de comunicación al que menos tiempo se le dedica y es lo que más quema un matrimonio. La comunicación íntima es importante por tres cosas, llámese la sexualidad entre el hombre y la mujer:

  1. El sexo necesita estar cargado de los valores que mencionamos al principio, si no viene acompañado de esta carga de valores, está perdido; si no hay respeto, confianza, protección y sentimiento, no te vas a comunicar bien sexualmente con tu esposa.
  2. Entender que el sexo lo creó Dios, El bendijo la parte sexual del hombre y de la mujer, tú mal entiendes esto e introduces en tu matrimonio tantas cosas raras;  Pero cuando sabes que algo es de Dios, te va a dar pavor y temblor hacer algo indebido, algo que no es de Dios.
  3. Tiene que haber un acoplamiento de los cuerpos, una adaptación de los cuerpos físicos.

Si no tenemos claros estos conceptos, no tendremos armonía en la comunicación íntima. De acuerdo a algunos estudios realizados, sólo en Estados Unidos, el 50% de las mujeres están insatisfechas en esa comunicación.  Por esto la importancia de la comunicación verbal, si no tenemos una apertura real por los valores en la comunicación verbal, tampoco la tendremos en la comunicación íntima. Esto trae como consecuencia, la insatisfacción y la búsqueda en la calle.

En otras palabras, es como una orquesta que va afinando los instrumentos hasta que logra tener una armonía, una melodía armónica entre el hombre y la mujer; da pena observar que hay animales que tienen mejor comunicación que nosotros los hombres, siendo seres pensantes, con raciocino, sabiduría e inteligencia.

Tienes que afinar la palabra de Dios y los valores de ella en tu vida, lo que te lleva a una excelente comunicación verbal, luego debes procurar afinar la adaptación de los cuerpos físicos y el resultado final será una total expresión de plenitud y  gloria.

La mala comunicación íntima es lo que más quema y aburre los matrimonios y es también lo que más frustraciones produce. La comunicación verbal entre la pareja, tiene que ser franca y sincera, porque esto afecta su comunicación intima. Existe tanta discordia en la sexualidad y si queremos una buena comunicación intima, tenemos que deshacernos de toda la ignorancia, el egoísmo, el temor y las malas experiencias y esto solamente se obtiene a través de Dios; al hombre ser más lógico le afecta menos que a la mujer, porque la mujer se mueve más por sentimientos. La mujer, en la comunicación intima se afecta más que el hombre, por eso la frigidez, producida por experiencias pasadas que todavía no han podido ser borradas, y en las cuales no han permitido que Dios entre para poder perdonar y dejar ir esas vivencias.

1 Corintios 7:3 (RV1960) “El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido”. Aquí no se está diciendo que el marido tenga sexo, si no que cumpla con tener una buena comunicación, para que el resultado de la comunicación sea un fruto del esposo y esto no se cumple por la mala comunicación y la falta de valores. La comunicación necesita sabiduría e inteligencia. La sexualidad es un acto donde la actitud debe ser la de demostrar al cónyuge amor genuino, esta es la mejor comunicación.

Debemos conocer que esta comunicación involucra emociones que provocan impulsos y que el hombre es impulsivo, por lo tanto, este debe cultivar la paciencia en la comunicación, debe cultivar el auto control para que pueda enseñar, porque cuando el hombre se deja llevar por sus impulsos, nunca estará viendo el proceso, sólo el final y este tipo de impulsos producen finales desastrosos. Ambos deben aprender el dominio propio y el auto control, no sólo buscar su propia satisfacción.

El hombre debe tomar la iniciativa porque la mujer es diferente, ella necesita palabras de afecto, cariño y ambiente. Esta comunicación íntima se quema por la rutina y el hábito de hacer lo mismo todos los días, sin embargo, todo lo que está centrado en Dios, tendrá los mejores resultados.

Prédica por: Profeta Montserrat Bogaert

Conforme sea tu condición, pensarás que tu matrimonio está bien o está en crisis, para muchos el desorden que hay en sus vidas es lo normal, para otros si el matrimonio mejora se vuelve un caos, y en el desorden que están, para ellos funciona y esto puede funcionar para ti, pero no para Dios, porque ese no es el modelo que El creó.  El modelo de Dios en el matrimonio no es el desorden, el caos, o la crisis. Dios es el creador del matrimonio y Dios tiene la patente.

El matrimonio no nació en un laboratorio o un instituto y los científicos jamás podrían haberlo inventado, tampoco nació en un salón de clases o en una oficina gubernamental, o un presidente que alguna vez dijo: “Voy a crear el matrimonio”; el matrimonio es una institución de Dios y El es su creador, es divino y no terrenal y somos nosotros que queremos llevarlo a un plano terrenal.

Muchos piensan que como es divino, los mandamientos y leyes que Dios ha dado para el matrimonio sólo corresponden a los cristianos y a aquellos metidos en la Iglesia y si fuera de esta manera, todo lo creado por Dios, como el agua y la luz, no estuviese disponible para ti si no fueses cristiano.

Las leyes y normas que Dios ha creado fueron para todos sus hijos, Dios no quiere que la institución más antigua y más sagrada perezca y la sociedad y el mundo, están en contra de seguir los mandamientos de Dios, todos se han levantado para ir en contra de lo que Él ha establecido.

En la actualidad, la proliferación de divorcios va en aumento, hoy en día, un matrimonio se casa con la idea de que no es para siempre, más bien lo hacen con la idea del divorcio bajo la manga, se aseguran primero de tener un abogado que los vaya a divorciar antes de tener el juez que los case; esta es la mentalidad que el mundo está inyectando a nuestras vidas y a las próximas generaciones, y no es solamente con el divorcio, la sociedad está yendo en contra del modelo matrimonial, de un hombre y una mujer.

En 10 o 15 años, tal vez menos, habrá retiros para hombres y para mujeres, no para hombres y mujeres, el mundo quiere cambiar el modelo del matrimonio y es una mentira decir que el matrimonio de un hombre y una mujer fracasó y que por esto, ha tenido que unir a personas del mismo sexo; nos tenemos que levantar y defender la institución más antigua y sagrada sobre la tierra: El matrimonio.

Viendo los países que ya están aprobando la ley del matrimonio entre el mismo sexo, debe salir de nosotros el querer defender nuestro matrimonio para que sea una luz en las naciones, una luz para contrarrestar la oscuridad, estableciendo que el matrimonio que Dios creó es una victoria y tiene garantía en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra.

El hombre y la mujer se empeñan en buscar soluciones para su matrimonio, a través de terapeutas, psicólogos y consejeros, quienes te ofrecerán una opción conforme al pensamiento que ellos han aprendido, más el hombre se abstiene de buscar a Aquél que creó el matrimonio.

En una crisis matrimonial e incluso sin tenerla, tienes que llegar primero donde Dios, pero cuando llega la crisis, están todos antes que El, en otras palabras, el hombre ha dejado a Dios fuera del matrimonio. Hoy tienes que tomar la decisión de poner en práctica lo que estás aprendiendo aquí, de nada te servirá si no lo haces; el hombre busca las alternativas externas y fracasa porque se ha separado de Dios, ha separado el matrimonio de Dios y cuando hablamos del matrimonio, también se habla de Dios, un matrimonio no se puede concebir sin el Creador.

Queremos que el matrimonio funcione y que esté siempre arriba pero nunca estará arriba porque Dios no lo permitirá, el hombre jamás podrá salvar su matrimonio alejado de Dios. Tu matrimonio tiene la salvación en Dios, porque fuera de Él no hay vida. Mi matrimonio encontró la salud – porque hay matrimonios enfermos –  cuando buscamos de Dios y si no lo hubiésemos hecho, mi esposo y yo estaríamos divorciados.

Dios ama tanto el matrimonio que cuando lo creó, no tuvo opción de escoger el lugar donde iba a vivir, Adán no pudo decirle a Dios donde quería estar, tampoco Eva, Dios sólo lo puso en el Edén. Dios no permitió que eligiera: “Yo quiero vivir en Bávaro o en Miami”, e hiciera planes fuera de Él, el matrimonio no puede hacer planes fuera de Dios.

Dios creó al hombre y plantó un huerto en el Edén, puso ahí al hombre y creo a Eva de su costilla, es decir, Dios estableció el matrimonio en el Edén, este es el lugar donde debe estar tu matrimonio, no fuera de ahí. Cuando el matrimonio esta fuera del lugar donde Dios lo estableció, el matrimonio muere.

Un Edén es un lugar de deleite, gozo y placer, no es un lugar de crisis, si hoy tu matrimonio no está en este lugar, es porque te has separado de Dios, El puso al hombre y a la mujer en este lugar para habitar en Su presencia; un matrimonio fuera de la presencia de Dios es como la vida sin oxigeno, no puede respirar, son muchos los matrimonios que ya no pueden respirar y Dios quiere que conozcas el lugar donde tu matrimonio podrá respirar. Dios no solamente pone, El también decide.

Génesis 2:9 (RV1960) “Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer”; Dios trajo la provisión y es quien alimenta y nutre el matrimonio, la provisión no viene del mundo.

El proveyó lo que necesitaban, alimento agradable a la vista, para que el hombre no tuviera que ver otra cosa, les entregó un ambiente para que se deleitaran, para que no tuviera que buscar fuera del hogar, para que no buscara fuera de este lugar una amante, y si no es amante, es la amiga, porque ahora se usan las amigas también.

Dios te provee de todo lo que el matrimonio necesita, cuando estás con Dios, no te falta nada; a tu esposa la ves de quince años y al marido como un modelo, aunque tenga la barriga que le cuelgue y te deleitas porque lo ves con los ojos que lo ve Dios; dices: “Pero qué buenmozo con quien me casé!” y el hombre dice: “Wao pero que bella está!”. Sin embargo, como sacaste a Dios y lo dejaste fuera (te lo voy a seguir repitiendo), estás viendo hasta la escoba que barre y te vas detrás de ella, de esta manera, las cosas jamás funcionarán porque saliste del lugar y fuera de este lugar no hay provisión.

En el momento que sales de este lugar, viene una esterilidad y llega un desierto a tu matrimonio. Muchos matrimonios son más bien, martirimonios, son un martirio, porque entran en una atmósfera donde hay dolor, así lo vemos en Génesis 3:17 (RV1960) “con dolor comerás de ella todos los días de tu vida”; cuando el matrimonio sale de la presencia de Dios hay dolor y hay heridas que no sanan, hay cicatrices que no se borran, Génesis 3:16 (RV1960) “16 A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos”.

Esto ocurre cuando dejamos la presencia y nos vamos al desierto, donde hay dolor, en este lugar es donde se acusan el uno al otro, es donde empieza una revancha, es donde el hombre y la mujer entran en un cuadrilátero a pelear porque su dolor los lleva a esto.

Cuando se está en este lugar, el hombre no quiere llegar a la casa y se excusa con el trabajo para no estar en el hogar, el hombre que tiene la excusa del trabajo, a ese me lo conozco, yo tengo un doctorado (PHD) en matrimonio; yo solía preguntarle a mi esposo: “Por qué trabajas tanto?”, él siempre tenía mucho, mucho trabajo y un día le dije: “Yo no quiero tu dinero, yo quiero al esposo”, yo esperaba hasta las doce y una de la madrugada hasta que él llegara, para volverse a ir a las 5 y 6 de la mañana. Había un dolor en mi alma tan fuerte, me sentía sola, tenía a alguien, pero al mismo tiempo, no lo tenía. Este dolor y destrucción no es solamente con nosotros,  también toca a nuestras generaciones.

Como consecuencia del pecado de Adán y Eva, Caín mató a su hermano Abel. Nuestras generaciones son afectadas y con esto, nuestros hijos; cuando un matrimonio está en el desierto, los hijos están en drogas, alcohol y depresión, porque los hijos corren al mundo intentando respirar un aire distinto al del hogar

Son hijos que quieren casarse para salir del hogar porque no toleran la situación de sus padres, con esta situación no te puedes hacer de la vista ciega, hay alguien que estás perjudicando y debes ser responsable, el ejemplo que estás dando en tu matrimonio hoy, es el modelo que ellos tendrán en el futuro, cómo caminas, así caminarán ellos. Tienes que velar por lo que están recibiendo tus hijos, la palabra establece en Mateo 16:26 (BLA) “de nada te sirve ganarte el mundo, si el hombre pierde su alma”.

Hay tantas mujeres depresivas y es que las enfermedades del alma son las peores, la mujer esconde este sentir y sufre de tristeza y odio, esto se convierte en una bomba dentro de ella que la enferma de mucho resentimiento y amargura; en el hogar no hay comunicación, sólo hay contienda y discusiones, se ha perdido la esencia y ya no se habla, más bien se ladra, las expresiones son: “A ti que te importa”, “déjame en paz”, “tienes que dejar eso!”, “ocúpate de lo tuyo que yo me ocupo de lo mío”; vemos situaciones donde el hombre no llama a su mujer en todo el día, para decirle “mi amor estoy pensando en ti”, más bien vemos hombres que desconectan el teléfono para que su esposa no pueda localizarlo, su respuesta es que se quedaron sin batería, no podemos dejar esto a nuestros hijos. Hoy Dios quiere que tomes conciencia, que abras los ojos y que reacciones

Puedo hablar de lo que era mi matrimonio antes y de lo que es hoy, tenía un esposo que no iba a almorzar, y hoy dice que lo esperen para comer aunque ahora tenga más obligaciones que cuando no era pastor y sin importar cuánto tarde, lo esperamos; él se preocupa por sentarse a la mesa y que este sea un ambiente familiar donde se edifique y se siembre.

Fuera del Edén el propósito se pierde, puedes ser un abogado exitoso, un hombre de negocios con una cuenta que Rico MacPato le queda pequeño, pero si no estás haciendo lo que Dios te llamó a hacer en el matrimonio, eres un fracasado. Dios te llamó para que fueras exitoso primero en el matrimonio y luego en lo demás, si un matrimonio es exitoso todo lo demás también lo será.

Adán y Eva estaban en la misma presencia de Dios y fueron sacados del propósito, ellos decían tengo hambre y había alimento, quiero un mango y el mango ahí estaba, el hombre pedía y Dios le daba; ahora cuando estás en el desierto, la garganta se te seca pidiéndole a Dios y la respuesta no llega, porque Dios nos está enseñando que fuera de Él, el matrimonio no puede funcionar y el propósito se pierde. Si has dicho que te sientes realizado en esta vida, que has logrado graduarte y que tienes éxito, primero háblame de cómo está tu matrimonio y preguntemos a la esposa, que ella exprese y diga cómo se siente, mi esposo solía decir que todo estaba bien, que él sólo trabajaba para tenerme bien.

Tu propósito es tener un matrimonio de éxito, cuando tu matrimonio está arriba en el tope, puedes morir y decir: “He vencido la buena batalla, he logrado la meta, he mantenido la fe”.

El matrimonio no es dinero o sexo solamente, el hombre entiende que si está satisfecho, el matrimonio está en plenitud, pero Dios unió el hombre y la mujer para que fueran uno y la palabra unirse significa pegarse, adherirse, Dios puso a tu esposa y a tu esposo junto a ti para que se adhirieran, se pegaran, se soldaran.

 

La palabra en el original hebreo dice: “Como te vas a pegar y te vas a unir si estás construyendo un matrimonio desde afuera y no uno desde adentro?” Cuando un matrimonio es construido desde adentro, ves las debilidades y empiezas a reconocer que hay fallas, esto es de un caballero, reconocer que hay debilidades que tienen que ser tomadas en cuenta.

Mientras que cuando lo construyes desde afuera, el enemigo solo empieza a mostrarte cosas que necesitas y que te hacen falta; cuando la serpiente habló con Eva, lo que hizo fue ponerle una necesidad y un deseo, el enemigo te va a decir que hay una muchachita que se ve muy bien, te va a decir que hay un negocio con el que puedes ganarte un dinero rápido. El matrimonio no se puede trabajar desde afuera.

Demasiados matrimonios construyendo desde afuera y el enemigo tentando: “Mira de lo que te estás perdiendo”, “Míralo bien, ella no se va a enterar, el no se va a enterar”; así comienzan muchas relaciones de adulterio en el matrimonio y solo viven de las apariencias. Viviendo de las apariencias, tu matrimonio nunca será fuerte, y cuando azote el viento se lo llevara. Mi esposo y yo, hoy somos dos columnas, el es mi mejor amigo y yo soy su mejor amiga, no hay nada oculto entre nosotros, todo nos lo decimos el uno al otro, escucho aun aquello que no me agrada y lo aconsejo, el hace lo mismo conmigo. Somos dos personas que queremos construir desde adentro.

Son matrimonios que esconden sus debilidades, que tienen temor a enfrentarlas y afrontarlas, porque es mejor vivir de pantalla para la sociedad, matrimonios que no tienen relaciones y para todo el mundo son perfectos porque la sociedad lo que te pide es guardar apariencias, sin embargo cuando tu matrimonio es solo de apariencias, los días están contados y tu relación nunca ha conocido el amor, el amor de Dios se conoce solo en Su presencia, y no es el amor eros o sexual, no es el amor filios, este amor sexual es por motivación y necesidad, el amor eros y filios es egoísta, piensa en la satisfacción propia y no en la del otro, es por esto que cuando la mujer tiene un dolor de cabeza, al hombre no le importa, el solo sabe que quiere y va a reprochar diciendo a la mujer que solo lo está llevando a la calle.

El amor eros y el amor filios son motivados, mas el amor verdadero, ese que mantiene un matrimonio, el cual mantiene tu relación, este amor no lo conoces; puedes tener 20 o 30 años de casada y tu matrimonio es puro sentimiento. El sentimiento es lo que te hace sentir, pero que pasa cuando ya no sientes? Entonces deja de existir. La gente suele decir que se les acabo el amor, pero es acaso el amor, un producto que al consumirse, se gasta? En estos casos, el matrimonio estuvo basado siempre en un sentimiento.

Un sentimiento es una emoción que se convierte en un deseo y el deseo se convierte en un sentimiento, entonces cuando desaparece la motivación, desaparece el sentir; hoy en día, son tantos los matrimonios que están basados en solo sentimientos. La palabra dice en 1 Juan 4:16 (RV1960) “Dios es amor, el que permanece en amor, permanece en Dios y Dios en él”. El amor no es algo, el amor es alguien, el amor es alguien, el amor no es algo que se quita que desaparece, el amor es Dios.  Dios es amor.

Para amar a tu esposa o a tu esposo, primero tienes que amar a Dios, no puedes decir que amas a tu cónyuge, si no amas a Dios primero. No es estar metida en la iglesia 8 horas y hacer todos los ayunos, la palabra establece en Juan 4:21 “¿Quién me ama? El que hace suyo mis mandamientos y los obedece”. ¿Estás tú obedeciendo y haciendo tuyos los mandamientos de Dios? Si no es así, entonces no lo amas, por lo tanto, no amas a tu esposa o a tu esposo. Quien está haciendo suyo los mandamientos de Dios y lo está obedeciendo, ese es el que me ama, dice el Señor.

Dios es amor, y el tipo de amor al que El se refiere es el de 1 Corintios 13, ese que es sufrido, paciente, este amor es benigno, pero hay algo peculiar y particular en ese versículo: “El amor no busca lo suyo y el amor no hace nada indebido”. ¿Cuántas cosas indebidas está haciendo tu cónyuge? Este amor no es parcial, es total, no hace nada indebido y jamás busca sus propios deseos por encima de los tuyos. El deseo de un hombre y una mujer es solamente uno, el de Dios.

Cuando el hombre o la mujer dice: “Estoy ahogada de estar en la casa, voy a  ir al cine con unas amigas, voy a salir para tomarme un refresquito, una piña colada con las amigas, ay es que necesito otro aire”. Cuando haces esto, estas buscando una satisfacción propia y el verdadero amor no busca lo suyo.

Mi esposo es testigo, ambos andamos como la uña y el dedo, pegados. Nunca he ido al cine sin él, nunca he salido con alguna amiga y que él no este. Cuando solía trabajar, al jefe se le ocurrió hacer los viernes, al final de cada mes, un almuerzo para compartir los empleados y yo le dije al jefe que solamente iba si mi esposo me acompañaba, todos en el equipo se quejaron: “Vas a dañar el grupo, no se va a poder hablar, no se va a poder hacer nada”, mi respuesta fue que si no era así, yo no iba; mi esposo fue en tres ocasiones, hasta que la salida se disolvió porque desde que lo veían, todos se quedaban mudos, los chistes subidos de tono desaparecieron, mi esposo llegaba vestido de militar y un día me pregunto que por qué no hablaban. Establecí reglas porque yo no buscaba mi propio deseo, mi deseo murió cuando lo encontré a él, El deseo de una esposa muere cuando encuentra a su esposo y el del esposo cuando encuentra a su mujer. No tengo nada que hablar que mi esposo no pueda escuchar y el tampoco nada que decir que yo no pueda escuchar. El amor no busca lo suyo.

Un ejemplo es este, mi esposo me dice que tiene que preparar un tema, una prédica y me pregunta qué voy a hacer mientras él hace eso, yo le digo que quedarme con él y vuelve a preguntar que si no quiero salir, pero para qué salir si mi amado esta aquí? Para ser una sola carne, se necesita ese amor que no hace nada indebido, en otras palabras, que no hace nada malo; debes preguntarte, qué cosas malas estás haciendo?

El amor es Dios y si sustituyes la palabra amor por Dios en el pasaje de 1 Corintios 13:7 (LBLA), encontraras que: “Dios es sufrido, Dios es bondadoso, Dios no tiene envidia, Dios no es arrogante, Dios no hace nada indebido, Dios no busca lo suyo, Dios no se irrita, Dios no guarda rencor, Dios no se regocija con la injusticia, sino que se alegra con la verdad, todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, y todo lo soporta”. El amor todo lo soporta, todo, la Palabra dice que “el amor nunca deja de ser” (ver 1 Corintios 13:8 LBLA)

La palabra ‘ser’ en griego significa ‘Yo Soy’, el amor es Dios, y ese es el amor que Él quiere en el matrimonio que es el mismo amor que tú has dejado fuera, es por esto que ambos, lucen como dos ropas estrujadas, agrios, no pueden agarrarse las manos, ni siquiera mirarse a los ojos; el asistir a un retiro de matrimonios o leer esta enseñanza no te va a dar la garantía, pero si te va a sembrar una semilla.

Te podemos hablar y enseñar de comunicación, del perdón y de cualquier otro tema, pero si no lo buscas a Él, al mes siguiente volverás a tu forma original, sin embargo, si tomas la decisión de volver a encontrarte con Dios, verás las experiencias tan grandes que Dios hará, y ya no habrá más celos, ni envidias, o llamadas sin contestar, ya no más días solos. Mi esposo y yo tenemos un testimonio y no nos da vergüenza decirlo porque Dios hizo una obra en nosotros, Él lo hizo. Si quieres que tu esposa te crea, qué seguridad le estas dando si haces lo indebido? A ti, esposa, cómo quieres que tu esposo te crea, si firmas la tarjeta de crédito a escondidas, si le escondes la ropa que compras, si sales con amistades que él te ha prohibido; tu esposo no te creerá si no eres sincera, la palabra indebido abarca todo esto. Primero no hacer aquello que es desagradable a Dios y después a mi esposo.

Suelo preguntarle a mi esposo, hasta tres veces al día si me ama, lo hago justo en el momento que está leyendo el periódico, me gusta molestarlo en ese momento porque sé que no le agrada que lo interrumpan cuando lee y para mi es el instante perfecto para preguntarle: Me amas? Si él me ama, aunque le guste el periódico, me va a responder, y siempre lo hace, me contesta sin mirar el periódico: Si, te amo.

El verdadero amor en el matrimonio se ha perdido  porque el hombre ha dejado a Dios fuera. Hace dos semanas, le hice esta pregunta a mi esposo: ‘Mi amor, ¿me amas?’ y me dio una respuesta que él no supo lo que hizo pero sus palabras sirvieron de respuesta a mi mensaje, él me contestó: ‘Mi amor, Dios me enseñó a amarte’. Yo quedé perpleja porque no hay otra fuente de donde se conozca el amor, que no sea Dios. Ni siquiera el modelo y ejemplo de tus padres, el cual puede ser bueno, pero ellos no te pueden enseñar a amar.

Esposo, no sientas vergüenza o temor porque te has involucrado con otra mujer, lo que tienes por esa mujer es un sentimiento, no es amor, el deseo se convirtió en un sentir; hay muchos hombres y mujeres que cuando llega la crisis, deciden terminar, pero ese sentimiento va a desaparecer, el hombre ha de regresar, él regresará.

 

Juan 3:16 (LBLA) “Y de tal manera amó Dios al mundo que entregó a su hijo.” ¿Que estas dispuesta a entregar por amor? ¿Qué es eso que no has querido entregar por amor a tu esposa? Dios entregó a su único hijo. No sirve entregar algo y decir que ya no eres el mismo de antes, eso que no le agrada a tu esposa o cónyuge, tienes que entregarlo y sacrificarlo por entero, no puedes decir que amas a tu cónyuge si no estás dispuesto a sacrificar. Mi esposo dejó cosas que no me agradaban y ha sacrificado deseos, por amor a mí. Mientras seas egoísta, estarás moviéndote en otro tipo de amor, no en el de Dios y estas palabras son para que lo conozcas a Él.

Haz un pacto con Dios, primero de buscarlo a Él para entonces poder dárselo a tu cónyuge. Haz hoy este pacto, mirándolo a los ojos:

Yo hago un pacto contigo, de aquí saldrá mucha cosecha, delante de ti, tienes un hombre y una mujer diferente. Yo no quiero basar mi matrimonio en un sentir, de sólo hacer las cosas cuando las sienta y cuando no las sienta, no hacerlas. Yo quiero amar, para hacer, porque el amor es hacer, no sentir. Desde hoy yo tomo la decisión de no ser más solo yo, sino que ahora somos nosotros, porque voy a empezar a conjugar todo en nosotros y a morir a mis deseos, a mis sueños, para que sean los de dos en uno.

Hoy, delante de Dios, nuestra vida la ponemos en Sus manos, con diferencias e imperfecciones, más confiando en Su amor, que nos cubrirá y nos llenará. Hoy le cedemos el primer lugar a Dios en nuestro matrimonio, le damos la libertad para que nos ponga en el lugar correcto, para que desde hoy, El sea quien nos alimente y Su atmósfera no se separará de nosotros. Hoy, nuestro Edén está preparado para el mejor placer y el mayor gozo de un matrimonio para Cristo Jesús, en el nombre de Jesús, Amen.

Prédica por: Profeta Montserrat Bogaert

Desde la antigüedad, el ser humano se ha cuestionado sobre quien es, de donde viene, que hace aquí en la tierra; muchas veces también nos preguntamos, ¿Por que nací en este tiempo?, ¿Por qué aquí en República Dominicana y no en otro lugar? Y esta pregunta puede enfrentarnos con nuestra realidad y el plantearnos modificar nuestra vida si nuestro análisis revela que necesitamos encontrarnos con un mayor sentir. Cuando nos hacemos este tipo de preguntas es porque necesitamos un sentir, es porque estamos buscando un sentido.

 

Usted y yo tenemos el potencial de vivir una vida significativa en todos los sentidos y esto comienza cuando encontramos un propósito en la vida porque el tener un propósito empieza a marcar la diferencia. La palabra propósito es lo mas mal entendido que podemos tener y muchos dicen no saber cuál es su propósito y tu propósito no es más que descubrir, primero, lo que Dios quiere contigo y segundo, el tu descubrir que quieres contigo mismo, eso es propósito; y cuanto todo empieza después de haber encontrado tu propósito en la vida, ese propósito en tu vida marca la diferencia entre vivir en plenitud y el simplemente existir, si vives con un propósito dentro del orden de Dios, entendido, definido y conocido por ti, podrás vivir en plenitud porque Dios te dio el potencial para eso. Cuando no vives dentro de ese propósito, no vives en plenitud y solo existes.

 

Una señal para saber si solo estas existiendo, es cuando caminas sin saber hacia dónde vas y lo haces sobre el tiempo, haciendo las cosas sin una visión sobre cuál es tu destino, y lo peor de esto es que no es  solo nuestra vida la afectada, sino que arrastramos también nuestro matrimonio, hijos, familia y nuestras propias empresas y negocios. Si no tienes un propósito en tu negocio, tu empresa esta solo existiendo y es que es el propósito que va a modificar nuestra forma de pensar, el propósito nos lleva a cambiar y a salir de la rutina, el propósito es lo que te va a apasionar con aquello que quieres y que has visualizado sobre ese lugar hacia donde vas.

 

Una vez que defines e identificas el propósito, te va a dar pasión por lo que tienes y en tu caminar, por haber entendido el propósito que Dios tiene conmigo y con mi esposa, me apasiono con ella, el tener ese propósito definido hace que los vientos, la marea, los tratos y los tiempos adversos no me desenfoquen porque estoy apasionado con el propósito que tengo con ella.

 

Cuando empezamos a entender nuestro propósito, como pareja, automáticamente empiezas a entender tu propósito individualmente, alguien tiene que tener un propósito, el hombre o la mujer. Cuando mi esposa se encontró conmigo, yo no tenía propósito alguno, pero ella si lo tenía, ella sabía muy bien lo que quería y  hacia donde iba, y entonces me introdujo y al introducirme, te contagia y te une y cuando esto ocurre, ambos empiezan a fundir el propósito.

 

Muchas veces ministramos matrimonios y la esposa dice: ‘Tengo mis metas pero él no quiere entrar, el quiere quedarse” y la meta no es tu propósito. Son muchos los que están existiendo en vez de vivir en plenitud, generalmente descubrimos nuestro propósito cuando nos despertamos a una realidad superior, a una definición más amplia de lo que es la vida, ocurre simplemente cuando despertamos con una adversidad que nos estremece y hace cuestionarnos; no debes esperar a que llegue una situación que te enfrente para que te des cuenta que hay unos valores muy por encima de donde estas y ahí es donde conocemos nuestro propósito, por una situación adversa.

 

Es entonces que cuando la situación llega, la definición que tenemos de la vida, el matrimonio, el hogar son fuertemente sacudidas y nos hace entender que hay unos valores mayores que están rompiendo lo que entendemos; no tienes que esperar a perder un hijo para que sepas lo que es un hijo, no tienes que esperar a que una desgracia venga a tu vida para que sepas que tienes que romper con todas los conceptos que definen tu vida, porque hay valores que tienes que empezar a adquirir!

 

En la búsqueda de tu propósito vas a encontrar enfrentamientos con tus propias definiciones, es por esto que nadie quiere buscar su propósito porque no quieren dejar lo que satisface sus definiciones pero esas no son las necesidades de ese momento. No tienes que esperar que algo ocurra para entender que hay algo más amplio, no tienes que esperar llegue el divorcio para entender un enfrentamiento con tus propios conceptos y sabiduría que definía para ti el matrimonio.

 

Un niño en una cuna se pasa todo el día en un corral, jugando con todo lo que tiene y el bebe anhela que lo pongas ahí, es una estación, se puede pasar todo el día en ese lugar sin problemas, pero de un momento a otro, empieza a gatear y lo hace por toda la casa y dejan de entretenerle los juguetes de antes, ahora le interesa lo nuevo que está descubriendo, un nuevo mundo que es el gatear por toda la casa; pero una vez que gatea, el niño entra en otra dimensión que es caminar, dando pasos, y ya aquí, no le interesa el corral ni la casa, lo que quiere es salir de la casa y descubrir otro mundo. ¿Por qué nos queremos quedar en el corral? ¿Por qué no ver otra cosa? ¿Por qué no descubrir un universo más amplio? En ese corral donde estas hay un juguete del mundo, tienes que mirar otros universos y darle la oportunidad a Dios, porque lo que estás viviendo no es lo exótico y diferente.

 

Tienes un potencial dentro de ti que es tan grande, que no solo tú puedes vivirlo, sino que vas a tener que dar a los demás, la Palabra dice que demos por gracia lo que por gracia hemos recibido. Yo soy un potencial para afectar todo mi universo. Mi matrimonio tiene que afectar aquellos matrimonios que se conecten conmigo.

 

Una vez que el ser humano es adulto,  descubre el mundo que le rodea y comienza a sentirse cómodo, cree que lo domina todo y ahí comienza el problema, así somos los seres humanos, empezamos a conocer el mundo y en vez de seguir buscando mas, nos enseñoreamos con lo que ya conocemos porque nos acomodamos en ese nivel; para el niño salir del corral, alguien tuvo que sacarlo y ponerlo a gatear y después que ya gateaba, alguien tuvo que llevarlo afuera, tomado de la mano para que diera sus primeros pasos.

 

Pero el hombre adulto es diferente, cuando sale fuera, quiere tomar el control de inmediato, no quieres que nadie te saque de tu lugar ni te dirija, no quieres que nadie te diga lo que te tiene que decir; lo que quieres es que la gente sepa que tienes el control y el dominio, así como Dios, quieres que los demás sepan que lo sabes todo, y es esta la estrategia de Satanás, el individualismo.

 

Satanás está procurando que solo pienses en ti, que creas que lo sabes todo, que todo lo controlas y que tienes el dominio, que todo se limita a ti. Alguien tiene que llevarte a ese otro mundo que tienes que explorar y algún evento ocurrirá en tu vida que hará que te cuestiones sobre la veracidad y exactitud de tus observaciones en ese mundo en el que estás viviendo, vas a cuestionar la veracidad de la condición del mundo en el que estas y para eso, son estas palabras, para enfrentarte y decirte que no estás bien y que puedes estar mejor! Muchos de nosotros conocemos lo bueno pero no conocemos lo mejor.

 

Es muy importante tener metas, estas te acercan a tu propósito, pero las metas no son tu propósito. Es bueno querer crecer y tener un buen negocio, eso te da fuerzas para cuando lleguen las situaciones difíciles, mas tus metas no te dan pasión, lo que te da pasión es el propósito, tus metas no te dan visión, lo que te da visión es el propósito, es ese fin al que nos dirigimos que nos llena de pasión.

 

Y aunque es muy bueno tener metas porque nos fortalecen para alcanzar el éxito, por si solas, pueden carecer de dirección, cuando en tu mente solo tienes metas y no propósito, siempre vas a discriminar a alguien. Es por esto que vemos tantos hombres llenos de metas y mujeres con su personalidad y carácter perdidos y esto es, porque son discriminadas.

 

El que corre detrás de metas no tiene dirección, porque siempre va a buscar lo circunstancial para lograrlas; sin embargo, cuando tienes un propósito, estás enfocado en la dirección que vas y nadie puede cambiar eso, ni padre o madre, no te lo puede cambiar el sistema o las circunstancias adversas. Cuando tienes propósito, no discriminas a nadie, están todos unidos y todo el mundo lo sabe. Las metas sin propósito te llevan a discriminar a las personas a tu alrededor y no vas a tener dirección.

 

Vemos tantos hombres decirle a sus mujeres que ellas no saben de nada, ‘no sabes de negocios’, ‘tu vete a la cocina’ y sin darte cuenta lo vas perdiendo todo, te aislas. Dios dijo: ‘No es bueno que el hombre este solo, le hare una ayuda idónea’, un complemento; en la biblia de Micky Bogaert, 4:5 dice: ‘Le hare un propósito’. La mejor ayuda que puede darte tu mujer es fundirse en tu propósito, y es que podemos tener metas pero solo cuando definimos nuestro propósito, es que las metas adquieren significado y percibimos la dirección que tenemos que tomar para hacerlas realidad.

 

Cuando descubrimos nuestro propósito en la vida, en el matrimonio, familia y hogar, nuestra vida se aclara y adquiere una nueva perspectiva y es a partir de ese momento que no volvemos a ver el mundo de donde salimos, no lo volvemos a ver jamás. Somos empujados por un propósito y por una visión. Cuando tu propósito esta unido al de tu esposa, no vuelves al mundo y no vuelves a mirar lo que dejaste atrás, ni las drogas ni el alcohol, ni el adulterio  y la fornicación, solo dejas el pasado atrás y miras hacia delante con una visión, un propósito y un destino. La pareja que encuentra su propósito en el matrimonio, jamás vuelve a ser lo que era.

 

El cambio no es radical, es progresivo, poco a poco, empiezas a notar que tu esposo ya no te grita ni te pega, que ahora empieza a valorarte y que ya no te hace el amor como un animal, entonces la mujer comienza a tomar identidad, viendo como su esposo la pone en el lugar que le corresponde.

 

Cuando descubrimos nuestro propósito vemos un mundo y realidad nuevos, valores nuevos. Lo que la sociedad hace en este tiempo es romper con nuestra escala de valores, la sociedad te lleva a creer que nada importa, que todo es fácil y encuentras bien el decirle a tu hija de 13 años que ir a la discoteca no es nada, que los amigos pueden venir a la casa a un ‘pijama party’, estos padres se proclaman con una mente abierta, diciendo que sus hijos son jóvenes y que deben disfrutar, y pasado un poco de tiempo, estos mismos padres se encuentran preguntándose, ¿Qué pasó?  ¿Por qué mi hija me salió así?

 

Lo primero que quiero que creas es que fuimos creados por Dios a Su imagen y semejanza, este es el valor más importante en la escala de valores que mencionábamos antes. Empieza a valorarte por lo que eres, tú eres imagen y semejanza de Dios. Y si, cuando era joven, también iba a las discotecas, con solo 14 años yo la abría y llegaba borracho y porque sé cómo yo fui, por esa misma razón mi hija no puede ir. Hoy son muchos los que dicen: ‘Pero yo iba’, pero es que antes no había la malicia que hay ahora, si en el tiempo que yo iba a las discotecas hubiera existido el éxtasis, yo hoy no estaría aquí, hubiera estado muerto.

 

Una persona que conozco y con la que pude compartir hace poco, que se desenvuelve en este medio de las fiestas porque es su negocio, me pregunto si tenía una hija y le conteste que sí, que una de 19 años, y me dijo que tuviera cuidado, que este mundo está muy corrompido, me hablo de una nueva droga que se está manejando dentro de las universidades, parecido al gel para limpiar las manos ‘Manitas Limpias’,  penetra por la piel y es parecido al éxtasis, una amiga se lo ofrece a otra, y el hombre va detrás esperando que haga efecto, esta droga desinhibe por completo, y la joven le entra un mareo y lo que quiere es que la toquen. Cuando tú y yo íbamos a las discotecas, este tipo de cosas no existían. También me compartió como animan estas fiestas que se promocionan con DJ’s, y es que él organiza ese tipo de fiestas, ellos comparten hasta 800 pastillas de éxtasis entre los que se encuentran al frente para empezar con la euforia y lograr el ambiente.

 

Tenemos que entender que somos imagen y semejanza de Dios y que Él no te creó como cuando un inventor crea una máquina y el comprador tiene que descubrir sus partes, Dios no te creó en esa condición, Él te creó con un manual y en ese manual viene definido tu propósito por completo.

 

Me gozo cuando escucho personas decir que no van a iglesias evangélicas, muchas veces lo dicen hasta de una forma despectiva, sin saber que si encuentras esa iglesia, realmente habrás llegado a tu propósito.

 

Dios nos ha provisto de direcciones especificas, primero, acerca del propósito de nosotros como Sus hijos y segundo, para el matrimonio instituido por Él. El hombre no hizo el matrimonio, Dios lo instituyo y si Él lo hizo, Él es quien tiene los recursos informativos para tu matrimonio, Dios tiene la información de todas y cada una de tus piezas, Dios hizo el instructivo de tu matrimonio.

 

La Real Academia Española, define el matrimonio de la siguiente manera: “El que hace nacer obligaciones reciprocas entre las partes”, en otras palabras, esto significa que si tu cedes, yo cedo, si tu pones de tu parte, yo pongo de la mía, si tu oras, yo oro, si tú me amas, yo también te amo, si no tienes ninguna responsabilidad, yo tampoco, a esto se refiere un acuerdo; sin embargo, Dios estableció un pacto, no un acuerdo, Él no te presenta el matrimonio como un contrato, te lo presenta como un pacto.

 

Deuteronomio 7:9-12 (RV1960) “Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones; 10 y que da el pago en persona al que le aborrece, destruyéndolo; y no se demora con el que le odia, en persona le dará el pago. 11 Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas. 12 Y por haber oído estos decretos y haberlos guardado y puesto por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres”. Dios ha hecho un pacto contigo.

Proverbios 2:17 (RV1960) “17 La cual abandona al compañero de su juventud, y se olvida del pacto de su Dios”. Te casaste con un contrato, hasta te pusieron a decir: “Ni la vida ni la muerte nos separara… en las malas y en las buenas”, esto es un acuerdo, en un pacto no hay roturas ni condiciones, en un pacto solo hay entrega total, definida, precisa y concisa; en un pacto, no es que si tu no cocinas, no se come, porque yo tampoco cocino, en un pacto, lo que tú no haces, yo lo hago.

Dios es fiel y misericordioso, fiel significa uno que termina lo que tiene que hacer, que termina aquello con lo cual se comprometió y hace lo que le dicen que tiene que hacer, así que cuando dices que le vas a ser fiel a tu esposa, te estás comprometiendo a hacer lo que tienes que hacer y que tienes que terminar aquello que dijiste que harías. Esto no es un contrato, esto es un pacto y Dios es fiel y si nosotros somos imagen y semejanza suya, tenemos que ser fieles, así como Dios es fiel y no nos referimos simplemente a fiel de fidelidad, sino más bien, a fiel con lo que tenemos que hacer.    

Cuando le dije a mi esposa que sería fiel, significa que lo que ella no puede hacer, lo hago yo, y lo que no podamos hacer ninguno de los dos, nos enfocamos y lo intentamos, pero nunca la dejo hacerlo sola. A esto se refiere ser fiel, tú no puedes, yo te ayudo, tú puedes, pero déjame ayudarte y me gozo con ayudarle.

Mateo 19:6 (RV1960) “lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” y no se refiere a un abogado, sino a tu hombre viejo, es tu hombre viejo que te separa de tu mujer, por eso algo tiene que nacer de nuevo y algo tiene que morir.  Llegas a la Iglesia y no quieres morir al carácter, a la personalidad y a las mismas actitudes, el problema es la actitud.

 

Misericordia es aprender a reconocer y ponerte en el lugar del otro, es ponerte en el nivel de la gracia, es entender a los demás sin juzgar, sabiendo que lo que viene de parte de Él, es mejor. Dios es misericordioso porque Él se pone en tu lugar, tú tienes también que ponerte en el lugar de tu cónyuge. Misericordia es no juzgar y no cuestionar, es pensar que lo que llevas dentro es mejor que lo que ahora estás viendo. Cuando Dios te dice que tengas misericordia, te está diciendo que no veas lo que tienes enfrente, Él quiere que veas dónde vas a terminar! Si Dios nos mirara como somos, estaríamos fulminados, por eso es Su misericordia, porque Él no te ve en tu situación actual, Dios te ve como un producto terminado. A tu cónyuge no lo mires como está ahora, tienes que entrar en el proceso de la misericordia, ten misericordia, porque dentro, hay algo mejor que lo que estás viendo y tienes que dejar que salga.

 

Entendiendo esto, nos damos cuenta de la importancia de tener fidelidad y misericordia para conservar el pacto del matrimonio. Un matrimonio no es si y amen, un matrimonio se refiere mas bien, a un ‘lo acepto’, un matrimonio es como decía un hombre sabio: “Son dos historias que se juntan”.

 

Cuando conocí esta mujer, ella era una historia, cuando me conoció a mí, yo tenía mi historia y hoy se han juntado dos historias, dos caracteres, dos temperamentos; ha ocurrido un encuentro que ha sacudido opiniones, cultura, pensamientos diferentes, educaciones diferentes, y todo esto se une, el matrimonio es unir esta dos historias para terminar en un libro con un mismo final. Este es el concepto que cada día menos entendido tenemos y es lo que la sociedad hace para que estas dos historias no se unan.

 

El matrimonio es la empresa más grande y próspera que podemos dirigir y a la que más tiempo debemos dedicar, es también la que menos protegemos, hasta nos olvidamos de los socios, que son nuestros hijos. Esos hijos olvidados son los responsables que están formando esta sociedad, esos hijos que dices que no importa que vayan a la discoteca o que bailen, son esos los hijos que les dices que disfruten su juventud porque la vida es una. Tengo dos hijos y le doy gracias a Dios por haberme dado la sabiduría para yo ser un modelo para ellos, con mis errores y diferencias pero muriendo a mi ‘yo’.

 

El primer problema de esas dos historias que se juntan, se llama adaptación, este es el primer problema de tu matrimonio, en este problema radica el principio del fracaso en el matrimonio, en el no saber adaptar estas dos historias. Tienes que interesarte en saber cómo adaptarte a tu cónyuge; la sabiduría del hombre está en saber cómo adaptarse con el transcurrir de cada año, cuando te casaste con ella, estaba perfecta, pero dio a luz y ahora tienes que adaptarte, llegaron los hijos, y tienes que adaptarte – y los hijos no son un problema, sólo tienes que aprender a adaptarte.

 

El principio de no quererte adaptar es el principio de imponerte a lo que tú quieres, y es por esto, que decía anteriormente que siempre terminamos en este universo queriendo ser dioses y hoy no te adaptas porque dejaste atrás a alguien que debió haberte llevado a ese camino. Un médico de la salud no tiene que decirte como adaptarte a tu mujer o a tu esposo, un terapeuta sexual no tiene que decirte como fundirte con tu mujer.

 

No nos adaptamos porque siempre miramos con nuestros propios lentes y no es a través de tus lentes y objetivos que debes adaptarte, es a través de la lupa de Dios, y es que Dios te hizo con un manual y no logras adaptarte porque no quieres leer ese manual, tampoco quieres ir a los lugares que donde se habla de ese manual y no quieres entrar al lugar donde está Su presencia!

 

Génesis 2:24 (RV1960) “24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”.

Matrimonio es:

Matrimonio no es sexo, el sexo es el resultado de dejar, unir y fundir, si el sexo no es el resultado de estas tres acciones, lo único que estás haciendo, es un favor a tus glándulas. Por no haber hecho esto, es que tienes sexo con todas las heridas, sin haber perdonado, lo haces por obligación, porque no has dejado, no te has unido y no te has fundido. Los animales tienen sexo por supervivencia pero el que ha dado estos tres pasos, disfruta y disfrutar significa completo, y cuando ves a tu esposa, no tienes que ver otra cosa, porque con ella estás completo. Cuando estas fundido con tu esposa y no me refiero a fundidos en un mismo cuerpo, me refiero a fundidos en un mismo espíritu, no es hacerte una sola carne con ella porque introdujiste, es fundir los dos espíritus en uno.

Hay muchos matrimonios teniendo sexo sin siquiera besarse o mirarse a los ojos y es que su proceso es tan glandular. Aquél que está fundido, necesita ver el alma a través de los ojos, es por esto que no ves a los animales teniendo sexo cara a cara, los animales no se funden; el hombre y la mujer sí se funden y se miran a los ojos para conocer el resultado de esa fundición. Hay hombres que se creen dioses en el sexo y no son más que pequeños enanos. El hombre nació para ser dador y la mujer para ser receptora. La receptora no tiene que decirte qué hacer y por dónde tienes que ir, el dador tiene que saber dónde lo pone.

La no adaptación no te permite el fundirte, necesitas conocer tu propósito y madurar espiritualmente, la  compañía es una protección, es ternura, es una disciplina, un orden, un sustento, una confianza, se trata de un reabastecimiento todo el tiempo. En el matrimonio, nunca lo vas a saber todo, a tu cónyuge nunca podrás conocerlo completamente, porque hasta el día que mueras, irás descubriendo cosas. Necesitas reabastecerte todo el tiempo.

Hay matrimonios viviendo en soledad, y hoy hay resucitación, no resignación. Cuando no entramos en el proceso de la adaptación, lo primero que va a surgir en las dos historias, es un sistema de críticas, en todas las parejas se produce la crítica, pero cuando no hay adaptación, esas críticas empiezan a aumentar y te llevan a desvalorizar al otro y haces tuyo un estilo de vida, donde las criticas ocurren todo el tiempo y esto viene, nada más y nada menos que por el proceso de no adaptación.

Las críticas pasan a convertirse en un escape cuando hay dolor y falta de perdón, no hay algo más peligroso que decir que has perdonado cuando en realidad no lo has hecho y por esto comienzas a criticar, cosas triviales como el jabón mal puesto te llevan a criticar, le dices que está gordo, que pesa mucho y que te aplasta, si te sirve la comida, entre otras cosas.

Con este sistema de críticas hay muchos matrimonios viviendo y el problema es, que sin darnos cuenta, estas críticas nos llevan a la autodefensa, y esto no es más, que el que recibe la critica empieza a defenderse porque están atacando su yo, personalidad e identidad. Por esto, vemos tantos hombres con personalidad y carácter equivocados porque las críticas se han convertido en autodefensa, cuando criticas, estás matando los dones y valores que pueden estar despiertos, estás matando sus talentos.

He ministrado parejas por 23 años, y solo 2 parejas en todo ese tiempo, se han divorciado, una porque la mujer fue infiel con otra mujer y entro al lesbianismo y la otra porque el hombre simplemente aborrecía a su mujer, hasta un punto que lloró. No soy yo quien lo hago, sino que Dios lo hace a través de mí, es al Espíritu Santo que no se le divorcia nadie. Cuando voy a ministrar alguna pareja, antes oro y ayuno y cuando se sientan, no los dejo ni hablar, les digo toda su vida y me preguntan cómo puedo saber todo eso y es para que sepan que es lo sobrenatural de Dios que les está hablando, esto no se consigue leyendo libros, se consigue dejando que Dios sea Dios. 

Lo contrario a las críticas es la apreciación y el reconocimiento, esta también es la mejor manera de educar un hijo, a un hijo no puedes educarlo criticándolo, un matrimonio tampoco crece criticando, más bien, se muere. Usted tiene que educar su matrimonio con reconocimiento, con valores y con apreciación, el reconocimiento es un estimulo que cambia, el sistema de la apreciación está por encima de las criticas y de la murmuración, de la manipulación y el temor; con el sistema de la apreciación, le pasas un bálsamo primero y luego le dices lo que hizo mal, nunca vayas directo a la crítica.

En Suráfrica hay una tribu de nombre ‘Babemba’, cuando alguien comete un error, hace algo malo o fracasa, lo mandan a buscar y lo colocan en el centro de la aldea, toda la tribu hace un círculo alrededor de él y todos en ese círculo le hablan a esta persona que cometió el error y lo que hacen es decirle y recordarle las cosas buenas que hizo en su vida; esta fiesta dura de 2 a 3 días, hasta que cada uno de los presentes le haya dicho lo bueno que él ha sido, después de haber terminado, vuelven a darle la bienvenida a la tribu y nunca más le recuerdan lo malo que hizo.  Hasta cuando vas a sacarle en cara a tu cónyuge lo mal que ha hecho?

Este sistema de críticas consiste en atacar el yo de la persona con sentido de autoridad, a punto de ofenderlo, estas críticas pueden ser a través de una broma. Proverbios 26:18-19 (RV1960) “18 Como el que enloquece, y echa llamas y saetas y muerte, 19 Tal es el hombre que engaña a su amigo, y dice: Ciertamente lo hice por broma”. Con una broma das el golpe y te enfadas si te dicen que no les gustó”.

Hoy en día, la autodefensa está acabando con los matrimonios y cuando nos descuidamos con ella, lo próximo que nace es el desprecio, porque manejas la burla y el sarcasmo con el menosprecio, tienes acciones verbales hirientes y es el desprecio que le va quitando el oxígeno a tu matrimonio, ya no te gozas con saber que tu esposo está por llegar, no te ilusionas por hacer algo junto a él, y es que el desprecio nace subliminalmente.

Después del desprecio, lo más fuerte y peligroso es el aislamiento. Proverbios 12:18 (RV1960) “18 Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; más la lengua de los sabios es medicina”; y hay mujeres que son más duras de lengua que los hombres, he ministrado parejas donde la mujer se ha parado frente a mí y escucho cosas que me he quedado sorprendido y esto lo provoca el aislamiento, porque se convierte en una pared divisoria, una soledad con dolor, es una soledad con sabor a traición, una soledad que viene por no ser entendido y maltratado. Se produce toda una secuencia que toca tu personalidad, tu ‘yo’ y tu carácter y te vas aislando poco a poco.

El aislamiento es lo más peligroso en un matrimonio, automáticamente entras en ese aislamiento, se abre una gran puerta y es donde el diablo pone su huevo de áspid, es cuando estás aislado que el diablo te pone la tentación y la tentación no es más que el resultado de estas cuatro cosas: Criticas, autodefensa, desprecio y aislamiento.

Cuando eres tentado y haces los mal hecho es porque te aislaste, empiezas a oír voces extrañas y a tener necesidades que antes no tenías porque en el proceso se te acabó el oxígeno, es por esto que ves cosas que antes no veías. El 95% de las parejas que llegan al aislamiento, terminan resistiéndose al amor porque el orgullo es tan fuerte que no los deja ceder para entender que todavía hay oxigeno. Es la típica respuesta que recibes cuando preguntas si lo ama y te contestan que no saben si lo quieren o no, esto pasa cuando estas aislado y todavía hay oxigeno en el interior de tu amor.  A los abogados que hacen divorcios, les estoy poniendo enfrente un tanque de oxigeno para que den aire, porque siempre habrá dinero que es mejor no ganárselo.

Hay matrimonios que solo están sobreviviendo y por su sistema de objetivos creen estar bien y que no tienen problemas y lo que están es acostumbrados, estás en una rutina y sentado en una mecedora donde no sabes siquiera quien la está empujando, le preguntas como está su intimidad y te responden que muy bien, pero es mentira, fue igual que hace tres días.

El termómetro para saber si tu vida intima no está bien, es cuando siquiera pueden permanecer cinco minutos abrazados después de hacer el amor, simplemente viéndose la cara y dando gracias; si haces el amor, y lo tuyo es te subiste y te bajaste, estas en una crisis. El hombre cuando es infiel va y posee y lo que quiere es terminar rápido para irse, sin embargo, el hombre que está centrado, lo disfruta. Yo disfruto más a mi esposa cuando después que termino, puedo verla a los ojos, ese momento me gusta más que cuando le estoy haciendo el amor. La diferencia entre tú y yo, es que mi momento de recuperación es más rápido que el tuyo, yo puedo fallar igual que tú, pero me levanto de inmediato mientras que tú tardas un tiempo.

Cada nivel de estos, es el resultado de la no adaptación, es lo que suprime el oxigeno de tu matrimonio. Dios quiere que respires mejor y El no nos quiere en una rutina; si hay algo lindo que Dios le ha dado al hombre es la imaginación, ésta no tiene límites y la imaginación en manos de Dios es tu mejor recurso y en manos de Satanás, tu peor muerte.

 

 Cómo Entro En La Adaptación?

  1. Debes ver tu matrimonio como un pacto con Dios.
  2. Deja de mirar el tu y el yo, y empieza a ver el ‘nosotros’, deja de decir, mi casa o mi carro, aprende a conjugar el ‘nosotros’.

Así empiezas a entrar en la adaptación, la Palabra dice que tu cuerpo no te pertenece, mi cuerpo no es mío, es de mi esposa, por eso ella conoce mi cuerpo y sabe en qué interruptor yo prendo. Ya no es más mi celular o mi tarjeta, ahora es nuestra cuenta, nuestra tarjeta. El principio de la adaptación es quitar el tu y el yo, quitar lo mío, y poner el ‘nosotros’, porque la Palabra dice que te atas con los dichos de tu boca, son nuestros hijos, nuestro carro, nuestra casa, el principio es verbal.

El principio de la adaptación es romper con el individualismo, esa maldición de la independencia, yo disfruto cuando escucho a mi esposa conjugar el ‘nosotros’, me hace varón, me hace cabeza.

Cuando la mujer compra, no es para el hombre, es para ella, sin embargo, cuando el hombre compra, tiene también que comprar para ella; ella si te puede decir que esa camisa te queda mal, pero no le vayas tu a decir que ese vestido le queda mal. Siempre que mi esposa se compra algo, va y se lo prueba, me lo muestra y me pregunta si me gusta y le digo que tanto, que hasta para quitárselo.

Cantar de los Cantares 7:11 (RV1960) “11 Ven, oh amado mío, salgamos al campo, moremos en las aldeas”. Este pasaje se refiere a la idea de no quedarte en la misma posición, de no enclavarte en el mismo lugar. Una idea de una obstinación es un problema, son muchos los matrimonios que viven detenidos en el mismo lugar por años, es tener un pensamiento para decir: ‘Salgamos del mundo’, no puedes decirle a tu marido que venga y salga del mundo, cuando tú no estás haciendo lo mismo. La mujer que habla en este pasaje es muy sabia, ella conjuga el ‘nosotros’, está hablando de ‘salgamos’ y esto es porque si él tiene cosas del mundo es porque tú has sido permisible en aceptarlas, así que ambos son culpables.

De todo aquello que eres permisible, de eso mismo vas a vivir, si permitiste una ofensa, vas a vivir de ofensas, si permitiste que te pegara la primera vez, va a continuar pegándote. Ya no digas más: ‘Cambia’, di más bien: ‘Cambiemos’, conjuga el ‘nosotros’, hablando de ‘amémonos’, ‘seamos diferentes’, esta acción es clave en el proceso de la adaptación.

Hay muchos matrimonios con raíces de amargura que no les permite salir de ese lugar donde han estado por años. ‘Moremos’ se refiere a proveer un lugar pacifico y espiritual, en este lugar no es para tu abuela, tu papa o tu mama, este ‘moremos’ es hacer un espacio en el que tu y yo estemos juntos, hijos, esposa y tu.

En los siguientes versículos (Cantares 7:12-13) 12 Levantémonos de mañana a las viñas;
Veamos si brotan las vides, si están en cierne, si han florecido los granados; allí te daré mis amores. 13 Las mandrágoras han dado olor, y a nuestras puertas hay toda suerte de dulces frutas,
nuevas y añejas, que para ti, oh amado mío, he guardado”, la palabra ‘levantémonos’ es un actitud de trabajo, de sustentar el hogar, es un indicativo que te dice que si el hombre se levanta a trabajar, aunque la mujer no trabaje, ella también debe levantarse. Hay muchas mujeres que se levantan temprano para ir a sus trabajos y los hombres se quedan acostados. Cuando trabajaba en el hospital, solían llamarme de emergencia a las 2 y 3 de la mañana y a esa hora mi esposa se levantaba conmigo y me acompañaba hasta la marquesina, se quedaba mirando por la ventana hasta que ya me iba, y al regresar igual, tenía que llamarla y ella bajaba y me esperaba. Cuantas veces sale tu marido y tu como esposa, no te levantas a hacerle una tostada y un huevo frito? Y el problema está, en que muchos hombres se han acostumbrado a esta condición.

Cada una de estas cosas representa una acción reflejada en Cantar de los Cantares, aquí se encuentra la mejor conjugación de cada verbo. Levantémonos significa hagámoslo juntos, con un mismo fin y un mismo esfuerzo. Yo hoy soy lo que soy, primero por Dios, y segundo, gracias a mi esposa, esa mujer se convirtió para mí en un desafío. Cuando yo bajaba la cabeza y decaía, ella me levantaba, nunca me criticó y empezaba a hacer lo que yo tenía que hacer.

El habito y la rutina no te dejan reconocer el desafío, y si hay algo en la vida que te hace sentir vivo, son los desafíos. Mi ‘slogan’ preferido es: “Lo imposible es un desafío para mi”, cuando me dices que hay algo que no se puede hacer, automáticamente lo asumo como un nuevo reto.

El siguiente verbo es ‘veamos’, de observar, juzgar, de que analicemos y advirtamos, se refiere a que ambos deben estar atentos al fruto de la relación; no es el hombre o la mujer que tienen que ver o educar a los hijos, es que ‘veamos’ todo lo que hacen, miran y hablan.

Cuando mi esposa y yo empezamos a ministrar matrimonios en mi casa, las parejas llegaban y en mi casa, oraba por ellos, imponía mis manos y se caían, los abrazaba y comenzaban a ser liberados y esos demonios se quedaban en mi casa; mi hija Anita, con solo 2 años, solía llorar en las madrugadas y mi esposa nunca fue sola, íbamos juntos, es ‘miremos’. Una noche la encontramos sentada escupiendo, nunca antes había escupido y decía: “Vete feo”, sentada en la cama y mirando hacia la pared, mi esposa se avalancha sobre ella y la agarra  y ella dice: “Bye feo”, “Adiós feo”, y literal, pude ver como por la ventana salía una sombra negra. Si yo no me paro y voy junto a mi esposo, como cabeza y sacerdote, qué hubiera pasado si me quedo dormido porque tengo trabajo al día siguiente?

Otro día está mi esposa orando en esa misma casa y yo en cirugía, cuando llego a las 2 de la mañana, me cuenta que cuando estaba en la cama y abrió los ojos vio una sombra blanca que salía de la habitación y que había sentido paz, yo le dije que ese era Dios, que era un ángel del Señor, después de esto, nos acostamos, y un rato más tarde nos despertamos con el sonido como de una explosión y los dos nos levantamos y salimos seguido a la habitación de los niños, había un abanico justo encima de sus camas y había salido volando porque se rompió en el techo y no cayó encima de ellos, cayó afuera en la puerta, parecía como si alguien lo hubiera lanzado hacia esa dirección; Ana sentada en la cama, le dice a su mama: “Jesús me salvó”.

La siguiente acción es ‘tenemos’, donde todo es de ambos. Hay mujeres que los vouchers de la tarjeta le llegan al trabajo para que el marido no se entere, hay hombres que no saben cuánto gana su esposa, y mujeres que no saben cuánto gana su esposo, son mujeres que no saben los negocios que tiene su marido. Cuando yo no estaba en Cristo, no me interesaba que mi esposa supiera cuanto yo ganaba, porque yo tenía que dejar algo para esas salidas extras, porque habían invitaciones y pagos que tenía que hacer, pero cuando descubrí a Dios, ya no tenía que hacer nada de eso, no era necesario que escondiera cosas, fue entonces que le dije cuánto ganaba y empezamos a conjugar el ‘tenemos’. Cuando empiezas a centralizarte, tomas lo más bonito que tiene un matrimonio: La confianza.

‘Edifiquemos’, es cultivar un espíritu de sumisión, humildad, comprensión, adaptación, y no sólo es edificar con palabras, también hay que hacerlo con hechos. Luego está el de ‘guarecernos’ con tablas de cedro, guarecer quiere decir dotar, equipar, amar, es aprovisionar nuestro matrimonio, significa protegerlo. El cedro huele y tú debes guardar tu matrimonio de la podredumbre, el cedro da olor y fragancia, el cedro no permite que entren los bichos y los gusanos.

Por último está la acción de ‘cuidémonos’ que es guardar y proteger tu matrimonio de los amigos y familiares; hay casos donde familiares están primero que el matrimonio. Debemos guarecernos de la pornografía y el erotismo, cuida y  protege tu matrimonio con tablas de cedro, no lleves a tu casa a todo el mundo. El mundo espiritual es tan amplio como todo lo que ves a tu alrededor, del mundo espiritual, salió el mundo natural, cuando llevas a tu casa a alguien que no está en el mismo espíritu que tu, va a dejar infectado tu hogar, no lleves amigos adúlteros o fornicarios porque ese mismo espíritu va a quedar en tu casa, guárdate de las revistas y películas.

Prédica por: Profeta Montserrat Bogaert

Necesitamos ser sanados para que haya una restauración, aunque duela, debemos de pasar por este proceso de sanidad, si no es así, estaremos de retiro en retiro, de conferencia en conferencia, compraremos libros, buscando métodos para encontrar la solución y la solución no está en los métodos, la solución es enfrentar la realidad, es ver la condición en la que estás para que el poder de Dios pueda obrar en tu vida; es venir sin antifaz, sin máscaras, sin posición, sólo como una persona necesitada de Dios.

 

Hablo de la forma que a mí me hablaron, recuerdo el día que fui a un retiro con mi esposo, él estaba molesto y no me dirigía la palabra, porque lo llevé al retiro y él no quería ir y cómo busqué todos los medios, al final tuvo que decir que sí y acompañarme. No me decía nada, ni una palabra y le dije al Señor: Yo estoy aquí para que le hables a él y también a mí y el conferencista que hablaba, decía muchas cosas, más no decía esa palabra que era para él y yo me dije: ‘Pero cuándo es que este hombre va a soltar la palabra!?’, y cuando soltó ese dardo, yo me dije de inmediato: ‘Ese lo captura mi esposo, ese es para ti, lo sello!’; pero salimos del retiro, igual, sin palabras, no me decía nada, tres días sin hablarnos, yo iba en silencio, orando y cuando ya estábamos montados en la guagua, se nos acercó un hermano y dijo: ‘Micky, quiero que te vayas conmigo, que te tengo una prédica para que escuches’. Y estábamos en el carro, y todo el trayecto, desde Barahona hasta la capital, era predicando, ahí no se dijo nada más, sólo se predicaba la palabra.

 

Es hermoso ver lo que Dios hace en tu matrimonio, por eso te exhorto a no desmayar hasta ver el fruto cumplido en tu vida.

 

Proverbios 29:18 (LBLA) “Donde no hay visión, el pueblo se desenfrena”; cuando te casaste y te uniste a tu esposo o esposa, lo hiciste sin la visión correcta de Dios, llegaste al matrimonio por una serie de condiciones en las cuales dejaste a Dios a un lado y cuando vinieron los problemas y las crisis, te diste cuenta cuán lejos de Dios estaba tu matrimonio. Es por esto que hoy estás buscando de Dios para que te guíe y puedas entrar en Su visión, por esta falta de visión, hay tantos matrimonios desenfrenados.

 

Desenfrenado es alguien que no tiene control, que no piensa y no medita, alguien que no ve porque está fuera de sí y hay matrimonios que están fuera de sí, que no hay quien los pueda controlar o sujetar, cuando el matrimonio tiene esta condición, no hay un solo día en que tenga paz y es que si no hay visión, no hay porqué luchar, la visión es el motivo para defender tu matrimonio, pero si no tienes la visión, tampoco tendrás el sentido de pertenencia. Esta falta de visión te hace ver el desenfreno en tu hogar como si fuera  normal y ni cuenta te das que llevas una vida desenfrenada, es por esto, que hay un precipicio y te caes, sigues igual y no te detienes ni un momento para mirar atrás y ver los pasos que estás dando, hacia dónde te diriges en tu matrimonio, y cuando hablo de matrimonio, me refiero a la familia porque un matrimonio es una familia porque lo que estás sembrando está tocando a tus pequeños.

 

Mi hijo Miguel Alberto, era un niño insoportable, quien es hoy, pastor, tenía un temperamento que no podía permanecer quieto un segundo en una silla, del colegio me llamaban casi todos los días: ‘Que no se queda tranquilo, que interrumpe la clase, se para de la silla’. Mientras estaba en la casa, todo el tiempo teníamos que estar pendientes de dónde estaba, porque si no, se podía hasta tirar del balcón y abría la puerta para salir. Tenía una zozobra y me decía: ‘Pero qué es lo que le pasa a mi hijo!?’, mi hijo no era más que el fruto de lo que  mi esposo y yo estábamos viviendo, buscábamos una solución para él y no una para nosotros y fue cuando Dios hizo la obra en nosotros, que el niño entró en las aguas calmadas y tranquilas, mientras hubo un matrimonio en tormenta, hubo una familia en tormenta y aflicción.

 

Cuando el matrimonio entró por la ruta del Señor, el hijo entró al mismo nivel y fue sorprendente, las personas que veían a mi hijo decían: ‘Pero es este el mismo pequeño que nadie aguantaba?’. Queremos culpar a los demás y la culpa es sólo nuestra, los hijos no son culpables, nosotros lo somos, por traer el desenfreno a sus vidas con una atmosfera de caos en la casa.

 

Intenta recordar un día en el que no hayas alzado la voz, un día donde no te hayas quejado e irritado porque te dices a ti mismo: ‘Hoy no voy a hablar’ pero entonces llegas todo malhumorado a la casa y no haces más que desprender una atmosfera de contaminación, no quieres que los demás hablen pero ellos sólo reaccionan a lo que sale de ti, a los gritos, el mal humor y la inconformidad. Cuando tu esposa te dice: ‘Mira lo que te preparé’ y tú sólo respondes: ‘Yo no quiero cena”. Con estas actitudes, estás vacunando a tus hijos y no hay forma en la que entres en la educación de Dios, nosotros tenemos que ser educados por Dios porque no tenemos visión ni dirección.

 

Esto no es para hacerse los santos, diciendo que no tienen problemas, aún los líderes dentro de la Iglesia tienen problemas, porque buscan ocultar lo que verdaderamente hay dentro de ellos para guardar una apariencia de liderazgo; los líderes que se encuentran en servicio activo dentro de la Iglesia deben revisarse así mismos y revisar también su matrimonio.

 

Soy una persona muy transparente, mi esposo lo sabe, hoy podemos tener conflictos pero porque le digo las cosas, no lo adulo ni le digo que todo está bien, si realmente no lo está, y es que quiero salvar mi matrimonio, si veo algo que va en la dirección equivocada, yo no me hago de la vista gorda, no me pongo en otro lugar, sino que más bien, yo tomo mi posición y si la dirección no está bien, no está bien! Pero son muchas las mujeres que en vez de tomar su posición, están tomando una posición de vanidad, la posición de que ya no me importa, la posición de que el esposo se vaya al carajo y el esposo no puede irse al carajo! El matrimonio tiene que ser restaurado.

 

Si mi esposo no me quiere escuchar, voy donde mi Apóstol y le digo lo que está pasando – él suele pensar que es algo espiritual – esto es un asunto de dos y usted es el árbitro, él tiene que decir si yo estoy mal o si él está mal pero necesitamos la dirección, resuelta a que de ese lugar no salimos igual, porque voy a ese lugar para darle una victoria a mi matrimonio, lo que Dios ha hecho, el diablo no se lo puede robar. No voy a decirle al Apóstol que mi matrimonio está bien y feliz, si no es así; cuando él nos habla, recibimos dirección, en ocasiones lo amonesta a él, en otras a mí y a veces nos amonesta a ambos pero siempre salimos de ahí con la solución y como dos románticos y si nos hubiésemos quedado callados, la dinamita explota. No importa el lugar donde hable, ya sea en un altar o en un pulpito, debo hablar porque tengo que guardar lo que Dios ha dado a mi matrimonio. No guardes las apariencias y saca verdaderamente lo que tienes dentro.

 

Hay hombres dentro de la congregación que le dicen a sus esposas: ‘Cuidado si hablas con la pastora, si hablas con ella, me divorcio’, así me dijo una mujer hace poco y era que su esposo estaba hablando con la ex novia y él la amenazó con irse de la casa si me lo decía. Mi respuesta fue: ‘Llámalo ahora mismo’; le dije que quería verlo y que nos veríamos en la oficina, lo enfrenté y pregunté qué estaba pasando en su matrimonio, él respondió que nada, que todo estaba bien con ellos, que se casaron bajo la dirección de Dios y que estaban recién casados. Le dije: ‘Sí, están recién casados, pero cometiste fornicación antes de casarte y estando en la Iglesia, por ahí empezó el matrimonio mal, porque estabas en el liderazgo y fornicaste’, ‘Qué haces hablando con la ex novia!?’. Empezó a pedir perdón y le dije que tenía que pedir perdón a Dios y a su esposa, no a mí, pidió una segunda oportunidad y la esposa de rodillas preguntó que tenía que hacer, que ella hacía lo que dijera: 21 días de ayuno y silicio. Si no decido enfrentarlo y decirle la verdad, el hombre hubiera seguido comunicándose con la ex novia. Hay que tocar la herida para ser restaurados.

 

Necesitamos conocer la visión de nuestro matrimonio, porque si no, estamos desenfrenados y no hay nadie que nos ponga límites, vamos desbocados y no hay tiempo, siquiera para decir: ‘Dónde estoy?’

 

Jeremías 29:11 (LBLA) “11 “Porque yo sé los planes que tengo para vosotros” —declara el Señor—planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza”. Estás en calamidad porque no te has llevado de los planes de Dios. Yo sé los planes que tengo, dice el Señor, para tu familia, tus hijos, tu empresa, tu matrimonio, tus estudios, tu trabajo, Dios conoce los planes! No hagas de Dios alguien tan santo que llegues a creer que El no sabe de matrimonios, no lo hagas tan santo que creas que El no sabe de finanzas ni de hijos, cuando Dios sabe de hijos, de matrimonio, Dios sabe de todo! Los planes que Dios tiene no son de calamidad.

Ho hemos tomado el rumbo de Dios y muchos creen que por estar en la Iglesia, están haciendo los planes de Dios, muchos creen que por estar en la Iglesia, están corriendo en la visión de Dios. Haz hoy un análisis: Estás en calamidad y desenfreno?

 

Estás fuera de los planes y la visión de Dios porque Su visión trae con ella una plomada y una dirección, la plomada te hala y hace que no te desvíes ni para un lado ni para el otro. Pones a tu esposa entre la espada y la pared y es tan fácil para ti hablarle de divorcio y separación y esto es porque no tienes una visión. Cuando recibes la visión para tu matrimonio, la palabra divorcio desaparece para siempre y no existe, puede ser la crisis más grande y no te cruza por la mente esta palabra. Hoy en día son muchos los hogares que están en calamidad, no tienes que ir a Irak para ver guerra, en estos hogares hay esposos y esposas que se están hiriendo mutuamente. Hombre, esto es para ti, toma hoy la decisión de recapacitar y volver en sí, de abrir tus ojos.

 

Hay mujeres sufridas por hombres que las han hecho vivir un martirio, no la han dejado ser, ni siquiera la mujer de Dios. Para ti hombre, que eres el sacerdote, a ti te corresponde apoderarte de la visión. Hay dos visiones que quiero mostrarte:

 

  1. La visión de Dios.
  2. La visión del mundo.

 

Muchos aseguran estar en la visión de Dios cuando realmente están viviendo la visión del mundo. A continuación, te voy a sacar una radiografía de la visión del mundo.

 

En la Biblia se habla de dos hombres: Abraham y Lot. El primero fue llamado por Dios para salir de su tierra y su parentela dejando la casa de su padre y cuando Abraham se fue, se llevo consigo a su sobrino Lot – donde Dios no le dijo que se lo llevara. Si Dios no te dice que lleves alguien a tu casa, no lo hagas, no lo lleves, puede ser incluso tu madre, la que te parió, pero no la entres a tu casa si Dios no te dice que lo hagas, muchos hombres tienen mamitis aguda y todavía quieren que la mamá les cambie el pañal; son hombres que en vez de consultar a su esposa, consultan a la madre, y ahí están las mujeres, escuchando a su esposo hablar con la mamá, cuando ella está llena y ansiosa por dar todo lo que tiene, la mujer está esperando que su esposo le ponga atención.

 

Abraham y Lot se establecieron en una tierra y llegado el momento en que crecieron ya no podían estar juntos, y es que lo que no es de Dios, no puede crecer junto contigo, lo que no es de Dios no podrá crecer en tu matrimonio ni en tu familia. Es entonces, cuando Abraham, un hombre de Dios, le dice a Lot que escoja la tierra – que escogiera la visión y es que Abraham estaba esperando que Lot se conectara con Dios, para que Dios le dijera lo que tenía que hacer – pero Lot no tenía a Dios en su corazón ni quería hacerlo participe de sus cosas, así como hay matrimonios que no hacen caso alguno a Dios y no permiten que El sea participe en su relación, son parejas que lo arreglan todo buscando al Psicólogo, al Parapsicólogo y al loco! Lot no permitió que Dios le hablara; Lot representa la visión del mundo y Abraham representa la visión de Dios. Abre hoy tus oídos para escuchar lo que Dios quiere hablarte.

 

Génesis 13:10 (LBLA) “10 Y alzó Lot los ojos y vio todo el valle del Jordán, el cual estaba bien regado por todas partes (esto fue antes de que el Señor destruyera a Sodoma y Gomorra) como el huerto del Señor, como la tierra de Egipto rumbo a Zoar”.

 

Lot miró lo que él quería y ansiaba, Lot no miró con los ojos de Dios, él miró con sus propios ojos. Hay demasiados matrimonios que no están viendo con los ojos de Dios, sino con sus propios ojos; la visión del mundo te lleva a ser materialista y a olvidarte de tu familia porque para ti es más importante el dinero, el trabajo y las ganancias, llegas a ver todo como una oportunidad que no puedes dejar pasar, trabajando jornadas de 20 horas, cuando en la casa hay hijos y una esposa esperando, en estos hogares, el hombre ha hecho suya la visión de hacer riquezas para tener más poder, y es donde hay una mujer desangrándose por dentro porque no tiene la atención del esposo y del otro lado, están los hijos desenfrenados.

 

Las riquezas y el poder de nada te son útiles cuando tu hogar no sirve, los millones en los bancos del extranjero no te sirven de nada si tu esposa esta deshecha, cuando te mueras, no te vas a poder llevar ni un solo centavo al cielo, no podrás pedir que todo lo que ganaste en la tierra te lo transfieran para gastarlo allá en la boutique del reino! No te vas a poder llevar nada y esa riqueza que destruyó tu matrimonio, seguirá destruyendo tu casa y tus hijos porque no les enseñaste la visión de Dios, sólo una visión materialista. Dices que estás haciendo dinero para dejar a tus hijos bien pero este dinero se convertirá en polvo, porque la visión será traspasada para ellos y lo mismo que te sucedió a ti, le sucederá a ellos.

 

En otra época, mi esposo se pasaba todo el día trabajando, él me decía que tenía que ganar dinero y prepararse para cuando los niños crecieran, mientras yo, me pasaba los días enteros en la casa, esperando con quien hablar, este es el motivo por el cual hay tantas mujeres cometiendo adulterio, porque no tienen la figura del esposo en su casa. El me decía que tenía que hacerlo hasta que un día le dije: ‘Yo no quiero dinero, no quiero casa o carro, yo no quiero nada, sólo te quiero a ti’, ‘No importa si no tenemos qué comer, te quiero a ti’, ‘Quiero almorzar contigo y compartir contigo’. El es testigo que a partir de ese día reaccionó y en nuestra casa, el comer en familia es sagrado, sin importar el lugar donde esté, nos sentamos en la mesa y lo esperamos, mis hijos y yo, y esto fue porque él entendió que la visión que antes tenía nos estaba arrastrando a todos. Es importante actuar con equilibrio para que el hogar sea sustentado y fortalecido.

 

Los hombres que tienen la visión del mundo son aquellos que piensan más en lo material y tienen a su esposa como un figurín, para que les cocine y les arregle la ropa, este hombre asegura ser el que sabe de los negocios y le dice a su esposa que ella no sabe. El hombre que actúa de esta manera es el que no sabe de nada, porque si supiera, su matrimonio estuviera flotando y en el éxito.

 

La Palabra establece que Lot miró para sí (ver Génesis 13:11), a él no le importaron su esposa e hijos, Lot miró para sí y no hubo un momento en el que le dijera a su esposa: ‘Mi amor qué opinas?’, ‘Crees que es conveniente irnos hasta ese lugar?’; a él no le importó lo que iba a suceder, la visión del mundo es una visión egoísta que sólo piensa para sí, donde solo tú quieres estar satisfecho y complacido, con los amigos del mundo porque esta visión atrae lo que está en el mundo. Esta visión involucra un comportamiento donde le informas a tu esposa de un negocio, sólo después que no funcionó, a ella le dices: ‘No sabes de eso, confórmate con yo tenerte bien’, es cuando compras un carro y se lo dices cuando llegas con él a la marquesina.

 

Hay hombres y mujeres con un egoísmo que los consume, no se dan cuenta cómo están sus hijos ni su hogar, llegan a sus casas, duermen y se van, tienen la casa como una parada, no como un hogar y es porque no han hecho de sus casas, un hogar. Entonces escogiste mal, creías que estabas en prosperidad y en lo mejor y no sabes hacia donde fuiste. Tu prioridad no puede ser el dinero, los amigos, el negocio o la casa paterna, ahora tienes una visión y un compromiso que desarrollar que es una visión con la revelación del plan de Dios para tu vida, tu matrimonio y hogar. No des acceso por humanismo, familiaridad o porque sientes pena a los intrusos en tu visión.

 

Con la visión de Dios somos radicales, no te puedes desviar ni a la derecha ni a la izquierda, cuando caminas en esta visión, no permites que el mundo entre a tu casa, no consientes el noviazgo de tu hija con 15 o 18 años.

 

En días pasados, una hermana de la casa vino a pedirme consejo, su hija de 12 años se había ido con un joven de 15; pedí que me dejaran sola con la niña y le pregunté por lo que hizo y sólo me dijo que se fue y que su madre le había consentido tener novio si se veían en la casa, en esta situación hubo una madre que le consintió el pecado y el mundo a su hija. No puedes aceptar la presión que tus hijos te quieren imponer, debe haber algo que controle y frene a tus hijos, pero si no tienes la visión, cómo los vas a controlar? Cuando eres permisible, tus hijos están descontrolados y buscando los filisteos del mundo, esto refleja la visión que has sembrado en tu hogar, esta situación refleja aquellas cosas con las que has sido permisible y que has aceptado en tu visión.

 

Los hijos le exigen a sus padres y están desenfrenados, ellos quieren poner las reglas del juego y establecer cuáles son las condiciones y son las mismas condiciones que tú estableciste cuando permitiste la visión del mundo, cuando te metiste de cabeza en el trabajo, cuando pensaste sólo para ti y tus amigos y dejaste una familia abandonada.

 

Esta visión está destruyendo toda tu casa, por esto no te importa quién está hablando con tu esposa o quién visita tu hogar o incluso con quién hablan tus hijos porque estás enfocado en tu propia visión individualista. Mi esposo y yo tenemos una oficina comunicada con puerta abierta, en la cual nos vemos cara a cara, él es la cabeza en mi casa y en todo, yo soy una guerrera y mato al diablo pero a mi esposo estoy sujeta porque es el sacerdote. El no adoptó la visión del mundo y cuando esta visión quiso arroparlo, la visión de Dios se adueñó de él, de su casa, de sus hijos y de todo.

 

Cuando el diablo quiere entrar, él sabe que hay una visión de Dios y sabe que hay un hombre que vela para que se cumpla, mi esposo está al tanto de todo, como las brújulas, y yo voy detrás, como la Pantera Rosa, siguiéndolo, atenta, por si acaso quiere desviarse, él es observador y nada le pasa desapercibido. Cuando me toca predicar, yo no salgo sin antes pedirle que me unja y ore por mí porque mi esposo es mi autoridad y cobertura, él tiene la visión y es quien me va a llevar a mi destino.

 

Donde hay una visión, hay una ruta con un inicio y un fin, Cristóbal Colón por ejemplo, tenía una visión superficial, él entendía que se dirigía al Oriente, sin embargo llegó a América, Colón no conocía la ruta ni tenía los planes correctos y el resultado de encontrarse a los indígenas cuando pisó tierra no formaba parte de su plan inicial, esto ocurre cuando tomas la ruta equivocada y pasa lo mismo con tu matrimonio. Cuando adoptas la visión del mundo, no importan los que están contigo y no cuidas los que están en tu casa.

 

Lot se estableció en la ciudad del valle y Abraham le dijo: ‘Escogiste este lugar, tú te medirás a las consecuencias’, y él dijo para sí: ‘En este lugar voy a hacer riquezas y voy a tener poder’, a tu esposa le das las joyas y los viajes y le compras una casa grande para que se entretenga en la decoración y que a ti no te moleste. En la visión del mundo, Dios no existe y Lot no sólo puso su tienda, sino que fue creciendo hasta lo que fue Sodoma y Gomorra, y es que sin darte cuenta te vas desplazando hacia esa visión del mundo que te arropa, empiezas poniendo un pie y terminas metiendo todo el cuerpo. No puedes aceptar el juego del mundo, ni una sola provocación, porque sin darte cuenta, terminarás establecido en ese lugar.

 

Génesis 13:12 (LBLA) “En tanto que Lot se estableció en las ciudades del valle, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma”. Los hijos de Lot se mudaron con él y junto a ellos toda la permisibilidad que Lot toleró, tampoco hubo una mujer que le dijera que no, que no saliera con esas personas; hoy en día hay hombres tomando y emborrachándose en su casa y padres pidiendo a su hijos que le enciendan el cigarrillo.

 

Lot se fue moviendo porque la visión del mundo lo fue atrayendo, no puedes abrirle una brecha al mundo porque sin darte cuenta, ya estás en Sodoma y Gomorra. Lot creyó haber llegado a la gloria y llegó al infierno, las palabras Sodoma y Gomorra significan ‘incinerado’ y ‘arruinado’ respectivamente; Lot llegó a un lugar de ruina porque donde plantas la visión del mundo, plantas la ruina de tu matrimonio y de tu hogar. Cuando ves con tus ojos y no con los de Dios, sólo ves ruina.

 

En una ocasión, el esposo de mi sobrina llegó de visita a mi casa y desmontándose del vehículo, encendió un cigarrillo, mi esposo le dijo que en nuestra casa no se fumaba y que debía terminar su cigarrillo afuera, antes de entrar, esta persona era extranjera y era la primera vez que nos visitaba, pero mi esposo no lo aceptó, si lo hacía, habría una influencia para los sentidos. Guardas bebidas alcohólicas en tu casa para que cuando te visiten los amigos se sientan bien, cuando quien realmente tiene que sentirse bien en tu casa es el Espíritu Santo, debes romper con el mundo.

 

Si trasladaste tu tienda para el mundo, establece un nuevo orden, ya no hay domingos de playa o fiesta, declara domingo de resurrección para alabar al Señor e ir a la Iglesia, toma hoy la decisión de trasladar de nuevo tu tienda, tu casa y tu Iglesia. Esta palabra es para los hombres, ustedes son la cabeza, tomen la decisión de tomar un nuevo rumbo, de tener un tiempo devocional con la familia, de establecer una Casa de Paz en sus hogares.

 

Cuando Sodoma y Gomorra iban a ser destruidas, Abraham se apiadó de Lot y le dijo al Señor que había un justo; la Palabra afirma que cuando los ángeles llegaron, le dijeron a Lot que se apresurara. Hoy la orden es que salgas rápido del mundo y no coquetees, no lo dejes para el próximo fin de semana, toma hoy la decisión de inmediatamente cortar. Aún sabiendo que venía la destrucción para su casa y su vida, Lot titubeó porque él estaba tan conectado al  mundo que vaciló y los ángeles tuvieron que halarlo porque vieron que él no podía desprenderse.

 

Puede ser que el mundo te guste tanto que no quieras desprenderte, sin embargo, los ángeles tienen órdenes, hay una esposa e hijos esperando por la decisión de un hombre. El mundo entró a la mujer de Lot y se convirtió en estatua de sal, la sal sirve para preservar y ella estaba preservando un odio, amargura y un pasado, preservando todo aquello que ese hombre cosechó por no romper con el pecado, la mujer de Lot miró atrás y se convirtió en estatua de sal. Así hay esposas mirando atrás, recordando todo lo que el hombre ha hecho, están sembradas en dolor y amargura, y por más que intenten, deben dejar que sea el Espíritu Santo quien obre en ellos. Necesitas provocar un quebrantamiento en tu vida.

 

La visión de Abraham fue muy diferente a la de Lot, porque Lot miró lo que él quería y en el caso de Abraham, fue Dios quien le dijo: “14Y el Señor dijo a Abram después que Lot se había separado de él: Alza ahora los ojos y mira desde el lugar donde estás hacia el norte, el sur, el oriente y el occidente, 15 pues toda la tierra que ves te la daré a ti y a tu descendencia para siempre” (ver Génesis 13: 14-15 LBLA).

 

Abraham murió a su visión personal y a todo lo demás para ver a través de los ojos de Dios. Abraham levantó su tienda y lo hizo bajo la dirección de Dios, no como Lot que lo hizo para sí mismo. V.18 (LBLA) “18 Entonces Abram mudó su tienda, y vino y habitó en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí un altar al Señor”.

 

Lot nunca edificó un altar porque la visión del mundo no te deja hacer sacrificios, todo es para el deleite de la carne, pero Abraham sí levantó un altar, matando sus impulsos y deseos de la carne.

 

Este es el tiempo en que Dios te saca del mundo para entrarte en Su visión. No puedes despedirte. Huye por tu vida. Sé radical. ‘Escapa al monte’, el monte es la presencia, en Su presencia, no van a perecer, tu, ni tu casa, en Su presencia estarán seguros. Dios es el estandarte de tu casa.

 

“Yo voluntariamente decido establecer mi hogar, mi matrimonio y mi familia en Tu presencia, hoy aborto la visión del mundo, me desconecto, corto el cordón umbilical del lugar donde había establecido mi tienda, jamás estaré en ese lugar, hoy asumo la posición de sacerdote y guía de mi casa. En este momento, miro y alzo mis ojos para ver la visión de Dios, en este momento sacrifico al hombre viejo, viciado, de la carne y de los deseos, y voluntariamente echo al fondo de la mar la visión del mundo que estaba haciendo perecer mi casa y mi familia. Soy un hombre diferente, con una esposa diferente, unos hijos diferentes y un matrimonio diferente. En el nombre de Jesús, quedo sellado en un nuevo lugar, en una visión de Dios, en la que el mundo jamás tocara la puerta de mi casa. Amen y Amen”.

Prédica por: Apóstol Dr. Miguel Bogaert

Todo lo que han escuchado lo pueden aplicar, pero si lo hacen por sí mismos, con sus propias fuerza, tarde o temprano se van a cansar y van a desfallecer, por eso van a necesitar una herramienta específica, para que lo que han aprendido hoy, primero para que no se les olvide, y segundo, para que lo puedan activar, y de esto te quiero enseñar.

Este es nuestro mejor tiempo y nuestra mejor inversión y aquí se producirán los mejores recuerdos de nuestro matrimonio, y para que esto suceda, tenemos que tomar algunas decisiones, las cuales son necesarias para empezar a vivir una vida significativa en todos los sentidos. En otras palabras, esto depende de nosotros y en lo que decidamos a hacer con ello.

Nadie puede obligarte, ni siquiera Dios, porque Él es un caballero y no va a forzarte. Tú vas a tomar esta decisión.

Si queremos vivir una vida mejor, debemos buscar lo siguiente:

  1. Nuestro propósito en la vida.
  2. El propósito de nuestro matrimonio.

 

Nuestra vida está completamente enlazada al matrimonio. Si uno no conoce el propósito de su vida, va a malentender el matrimonio, y si no conoce el propósito de su matrimonio, usted va a vivir una vida de simple existencia, pero no una vida plena. A esto se refería el Señor cuando dijo: “Yo vengo a dar vida, y vida en abundancia”.

Por esto vemos tanta gente que solamente existen, pero no están realmente viviendo; y así están muchos matrimonios, existiendo, sin disfrutar el matrimonio. Cuando te encuentras en esta situación es porque estás bajo el espíritu de conformismo, estás acomodado a una rutina, eres indiferente y vuelves a lo mismo; y si hay algo que quema un matrimonio, eso es la rutina. Solamente te quejas de los problemas, porque es más fácil quejarte y anhelar lo que otros tienen, ¡y hay demasiados matrimonios solamente existiendo y no viviendo!

Tu matrimonio es vida porque es una idea de Dios. Tú y yo tenemos vida porque Dios nos creó.

Desde el principio, Dios nos unió con un propósito, y ahora nos toca a nosotros descubrir ese propósito. Hay muchos matrimonios que todavía no saben porque se casaron, que hoy ya tienen hijos y nietos y todavía no saben porque tuvieron esos hijos y esos nietos, porque cuando se casaron, lo hicieron sin un propósito.

Y propósito significa eso que sabes dentro de ti, que te va a llevar hacia ese lugar que quieres ir, y que sin importar lo que se levante en contra, tú sabes que tienes un propósito, y que tienes que alcanzarlo. Es nuestra decisión el descubrir este propósito, porque cuando lo hacemos, automáticamente, nuestra comprensión y aceptación de realidades que tenemos, nos va a enseñar a vivir en plenitud con la comprensión, la aceptación y la asimilación para vivir bien en cada estación.

Cuando conoces tu propósito y llegas a aceptar lo que ya sabes, cuando lo asimilas, no importa el maremoto que venga, no importa el gigante que se te levante, no importa la oposición que tengas, tú solamente sabes que ya lo comprendiste y lo asimilaste, y eso te va a dar una fuerza para no abandonar la guerra y no tirar la toalla en tu matrimonio, porque ya tú lo asimilaste y lo entendiste y por eso puedes pelear por tu matrimonio.

Este tiempo en tu vida, es una estación, y este tiempo y lo que está pasando este fin de semana, hará que cuestiones la veracidad de cómo está tu vida y cómo está tu matrimonio.

Nosotros, los que nos paramos aquí a hablar de lo que hemos hecho, nos queremos sentir bien con ello, y lo que necesitamos saber es si entendiste cómo está tu realidad, tanto en tu vida como en tu matrimonio.

Todavía hay demasiados aquí que no lo saben, y si sales de este lugar sin entender y asimilar la estación en la que estás, habrás perdido tu tiempo.

El tiempo es lo único que no puedes guardar, no puedes tomar el tiempo y decir que lo vas a guardar en el banco y venir a recogerlo después, el tiempo se va y no vuelve. Este es tu tiempo.

Cuando analizamos nuestro propósito, es que podemos hacerlo una realidad en nosotros. Tenemos que entender cuál es nuestra realidad. Tenemos que ser sinceros con nosotros mismos, porque si no lo somos para entender nuestra realidad en nuestra vida y en nuestro matrimonio, estamos perdiendo el tiempo y viviendo en una ilusión, y la ilusión no es realidad, es solamente imaginación.

Yo lo entendí y ese mismo día le dije a mi esposa: ´Ayúdame, porque solo no puedo´.  Talvez pienses que porque dije esas palabras perdí mi hombría, no la perdí, me hice más hombre.

Cada uno de nosotros tiene talentos, pero estos talvez no se actualizan hasta que no los conectamos con nuestro propósito. Tenemos que empezar a cambiar nuestra escala de valores, si tú mismo no te valoras, no vas a poder valorar a tu esposa; conforme te valoras a ti mismo, la valorarás a ella. Así que es tiempo de cambiar esta escala de valores, porque cuando lo hagas y sepas realmente quien eres, te valores por ello, que te quites esa mascara y te veas al espejo y el espejo refleje exactamente lo que eres, y aun así no te avergüences, prepárate, porque estás a punto de cambiar de estación.

Hay mucha gente viéndose a sí mismas con engaño y no se dan cuenta el daño que se hacen, y el daño no es solamente a tu matrimonio, también a tus hijos. Cuando no cambias la escala de valores y te valoras a ti mismo, va a venir a ti lo más difícil, que es el espíritu de orgullo.

El hombre que no se valora de acuerdo a los preceptos de la palabra de Dios, termina siendo egoísta. Por eso es que piensas solamente en ti y cuando es así, siempre le echas la culpa a tu esposa, porque es más cómodo y más fácil. El egoísmo no es más que el resultado de una falsa escala de valores.

 

Entendiendo esto, debes saber que si quieres saber cuál es tu escala de valores, necesitas entender este punto importante: No eres cualquier cosa, eres imagen y semejanza de Dios. En el momento en que entiendes esto es cuando empieza a cambiar tu escala de valores.  Este hecho cambió mi vida.

Cuando estaba perdido, no sabía quién era y no tenía nada que perder. Así hay mucha gente, viviendo su vida con un cheque y no sabe dónde cambiarlo; yo encontré donde cambiarlo, y estás aquí para saber esto, donde cambiar tu cheque. Eres imagen y semejanza de Dios.

Por ser imagen y semejanza de Dios, Él nos creó con un diseño y estamos provistos de una información específica. Si distorsionamos este diseño y esta información, automáticamente entramos en un sistema de caos, y cuando entras en este caos, talvez no veas los problemas de una vez, pero ya el sistema empezó.

Una vez malinterpretamos esta dirección, empezamos el caos. Muchas parejas se encuentran viviendo así, en este momento estás bien, pero es como cuando vas por un pantano, primero vas pisando firme, y luego te estás hundiendo, y no empiezas a hundirte de inmediato, pero sí empiezas a hacerlo desde que entras en ese sistema.

Aparte de darnos propósito, Dios también nos ha dado direcciones e informaciones específicas para nuestro matrimonio.

Hebreos 13:4 (RV1960) “Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios”.

Dios nos está dando información en este versículo, pero hay mucha gente aquí que no lo entiende. Si no lo entiendes y lo asimilas, estás en problemas. Pero también, si recibes esta información, y la malinterpretas, te vas a buscar un gran problema, porque Dios dice que juzgará a los adúlteros y a aquellos que practican inmoralidad sexual. Esta es una información que desenfocada va a traer un caos a tu vida, en tu matrimonio y en tus hijos.

Así es, tus hijos son afectados por tu adulterio. Otra información que Dios nos da es que las uvas agrias que se comieron los padres les causaron dentera a los hijos. Dice la Palabra que la iniquidad de los padres visita hasta la tercera y cuarta generación, lo que quiere decir que si desenfocas esta información, y continúas adulterando, vas a tener problemas:

  1. Te vas a encontrar frente a frente con el juicio de Dios.
  2. Vas a tener problemas en tu casa, tu trabajo, tu matrimonio.
  3. Tus hijos van a sufrir las consecuencias y la culpa, y ellos serán adúlteros igual que tú.

La palabra honroso en el griego se traduce con la palabra timaos, esta palabra significa valioso, costoso, estimado, amado, apreciado. Cuando vemos en la Palabra que hablan de la palabra alta estima o la palabra honroso, no se refiere de estima a ella (mi esposa), me está hablando más bien de estima a la unidad, y esto es así, porque Dios no nos ve a nosotros como un hombre y una mujer. Antes de amar a mi esposa, tengo que amar el estado de estar unido a ella.

Génesis 2:18 (RV1960) “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”.

Cuando Dios creó al hombre, dice que lo sopló, y le dio de Su espíritu y de Su aliento, pero sin embargo, cuando vio que no era bueno que el hombre estuviese solo, le hizo una ayuda idónea, dice que durmió al hombre y de su costado creó a la mujer; Dios no sopló a la mujer, pero sí al hombre, porque ya la mujer venía con el espíritu que había soplado en el hombre.

La unidad de tu matrimonio no es en la carne, es en el espíritu, por eso, en otras palabras, no se trata de a quién amas, sino lo que amas. Yo la amo a ella, y puedo vivir en Nueva York o en Argentina, pero más que amarla, hay una fuerza en mí que quiere estar unida a ella. Hoy te digo que si quieres tener un matrimonio en vida, es el valor de la palabra unidad lo que tienes que tener claro, que el mismo amor que le tienes a ella.

Puedes tener sexo con tu esposa y buscar otra mujer, pero si tienes sexo con tu esposa, pero más que el sexo, amas el unirte a ella, no vas a necesitar buscar otra mujer, más bien, no te va a dejar buscar otra mujer.

Toda la sexualidad es normal en el hombre y en la mujer, es lo mismo para ambos, lo importante está en el valor de la unidad. Cuando te llega una oportunidad y cometes adulterio, una vez terminas, quieres salir de ella o de él, pero cuando es tu esposa, no querrás salir, vas a querer permanecer en ella. Tienes que aprender a valorar la unidad con tu esposa y dejar de cometer adulterio.

Si Dios hubiera puesto otro espíritu en la mujer, tu problema ahora sería mucho peor. Dios es un Dios de propósito y todo lo que ha hecho tiene su propósito. La consecuencia de que un hombre y una mujer se malentiendan es el abuso inevitable porque no conocen su propósito.

Abusas de tu esposa porque no conoces su propósito, desde que yo conocí cuál era su propósito y desde que ella supo cuál era el mío, nos hemos protegido y defendido en favor del otro, porque es el propósito lo que nos da el destino. Conozco su propósito y me convierto en su defensor porque lo conozco y donde quiera que ella va, yo voy, donde quiera que yo voy, ella viene conmigo.

Dios te creó por amor. Primero te dije que Dios te creó a Su imagen y semejanza. Estos valore son importantes porque van a fortalecer tu matrimonio.

1 Juan 4:8-13 (RV1960) “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. 10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 11 Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. 12 Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros. 13 En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu”.

 

 

Todo lo que Dios creó vio que era bueno, pero Él necesitaba crear algo que Él también pudiera amar y por eso creó al hombre y lo hizo a Su imagen y semejanza, para Él poder poner de Su esencia en nosotros y que podamos amar como Él.

No puedes amar si no tienes nada que dar. No puedes decirle a tu esposa que la amas si no tienes nada que darle. Dios te dijo que te amaba y te entregó a Su Hijo Jesús, quien murió por ti en el calvario. Para amar de una manera que nos complemente, el que recibe amor debe darlo de la misma manera que lo recibe.

Por esto Dios puso de Su espíritu en nosotros, para que pudiésemos amar como Él. El que da tiene que ser como el que recibe. Si yo amo a mi esposa, ella tiene que tener algo de mí, porque si no tiene algo de mí, no va a recibir mi amor completo. El dar es completo solamente cuando el dador y el recibidor son iguales.

Dios tomó de Su espíritu y lo colocó en un vaso hombre y en un  vaso mujer, por eso tu esposa tiene tu mismo espíritu y lo único que cambia es el propósito con el cual, hombre y mujer fueron creados, el hombre es dador y la mujer es receptora; por esto es que tu mujer en esencia, es igual que tú, la única diferencia es el propósito de cada uno de ustedes.

Si entendemos esto, podemos reconocer que no somos cualquier persona, y que debes de empezar a valorar tu matrimonio. Una vez empiezas a valorar tu matrimonio, tu vida va a cambiar.

Te quiero hablar de una segunda información que Dios me ha hablado que es para los tiempos finales. Dios ha venido tratando conmigo y me ha venido enseñando acerca de estos tiempos, la siguiente información es para tu matrimonio y es para que veas cómo el enemigo, Satanás, se está metiendo en el mundo.

Efesios 5:21-33 (RV1960) “Someteos unos a otros en el temor de Dios. 22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; 23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. 24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. 25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. 29 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, 30 porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. 31 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.32 Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. 33 Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido”.

Aquí Dios le dice a la mujer que respete a su marido y al hombre que ame a su mujer, que ame a su mujer como Cristo amó a la Iglesia, y si nosotros malentendemos esta información y dirección que Dios nos ha dado, va a haber caos en nuestra vida. Lo primero que vamos a experimentar, es que en los roles de la pareja habrá problemas, porque cuando la mujer no se sujeta al hombre, va a ocurrir un caos; lo segundo que va a pasar es que va a haber un cambio en los detalles que fortalecen el amor; lo tercero es que habrá un cambio en la verdad, la confianza y el compromiso, en el respeto y la sumisión, en el conocimiento y en la fidelidad, en la estabilidad financiera también habrá un cambio.

Viven juntos pero en enemistad, orgullo, resentimiento, rencor y discordia; y si usted y yo prestamos atención, nos daremos cuenta, que esta es el arma que el enemigo está usando en estos tiempos: él está cambiando el rol. Haciendo esto es que él quiere destruir a la familia, cambiando los roles, porque la información dice que la mujer debe someterse al hombre, pero ahora el diablo ha levantado dos espíritus, el de Jezabel y el de Acab, para que sea la mujer que domine al hombre, y eso es una mentira del diablo, pero a él le interesa que la mujer ocupe el rol, por eso se están levantando tantas mujeres que quieres ser presidente en sus países, quieren ser ministros y gobernar a los hombres, porque es la manera que Satanás va a usar en los últimos tiempos para que la mujer gobierne y romper con el orden que Dios ha establecido, de que el hombre es cabeza, pero el diablo quiere que la mujer sea la cabeza, esta situación está dividiendo los matrimonios y las familias, porque la mujer está tomando el rol del hombre. Esto está produciendo caos.

Estos dos espíritus son herramientas claves que el enemigo está usando para gobernar el mundo. Es la antítesis de lo que debe ser un buen marido y una buena mujer. Jezabel y Acab son personas históricas en la biblia, su matrimonio vivió marcado por la disfunción familiar, el rechazo a Dios y la adoración a dioses. Dioses es todo aquello que tienes primero que Dios en tu vida.

En el reino de Dios, los hombres son líderes responsables delante de Dios, tanto en el matrimonio como en la iglesia, y Dios estableció un principio de reino en el Edén cuando creó a Adam, por esto creó al hombre primero, y no soy machista, pero es un rol y un propósito de Dios. Donde hay un espíritu de Jezabel, hay caos. Este espíritu no puede vivir, si no hay un Acab primero.

En este tiempo y en los tiempos finales, el reino de Satanás, las mujeres que son verdaderamente líderes, lo serán y sus esposos estarán sujetos a ellas.

Dios me ha revelado que para los tiempos finales, vendrá la misma vida de Babilonia sobre el mundo, en esta ciudad, las mujeres eran las que heredaban, eran matriarcados, los hombres iban a la guerra y las mujeres heredaban todo lo de la familia. Ellas tenían toda la autoridad espiritual y política, exactamente esto es lo que el diablo tiene preparado para los tiempos finales.

No soy machista, pero tengo una verdad donde el hombre es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia. El espíritu de Acab es el hombre que simboliza la entrega de la autoridad o al menos una autoridad pasiva.

Cuando un hombre tiene el espíritu de Acab, no enfrenta, mejor negocia; ama su posición y le teme a la confrontación. Este espíritu siempre sacrifica el futuro con tal de tener su presente a salvo.

Estos dos espíritus forman una asociación silenciosa en la cual se necesitan el uno al otro. Puedes tener en tu casa una mujer con el espíritu de Jezabel y tu tener el espíritu de Acab, pero esto no es solamente en tu casa, también en el trabajo, en este ambiente te puede anular totalmente, y esto provoca caos en tu compañía, en el negocio, y por eso no siquiera puedes sacarla o salir de ella, porque Jezabel es astuta y tú no le interesas, a ella solamente le interesa la autoridad que tienes.

1 Reyes 21:25 (RV1960) “(A la verdad ninguno fue como Acab, que se vendió para hacer lo malo ante los ojos de Jehová; porque Jezabel su mujer lo incitaba”.

Jezabel siempre quiere usurpar la autoridad y controlarlo todo. Busca robarle el sacerdocio al hombre. El esposo o el hombre que se ve influenciado bajo este espíritu, con frecuencia se vuelve perezoso, reprimido y ensimismado, porque es manipulado por esta persona quien se hace indispensable para él; el hombre se encuentra en una posición en la que no sabe qué hacer, y se queja constantemente; aquí Jezabel dirige y controla y el hombre pierde su razonamiento. Este hombre que solía ser sabio en los negocios, ahora no sabe qué hacer, no le encuentra propósito a su trabajo y solamente depende de ella, porque ella ha tomado su mente y su negocio.

Hoy tienes que levantarte y volver a las sendas antiguas, porque eres la cabeza, eres el hombre y el dueño de la compañía, echa a Jezabel fuera de tu vida porque ella busca robarte todo lo tuyo, quitándote la paz, tu matrimonio y tus hijos.

Acab pertenecía al pueblo de Israel, cuando se casó con Jezabel, y lo primero que hizo con él fue que lo puso a fornicar y cometió adulterio, por eso en Babilonia, todo era sexo ilícito, orgías, abuso, las jóvenes que salían embarazadas entregaban sus hijos a los dioses, como ahora vemos que pasa con los abortos.

Los hombres de este tiempo con este espíritu de Acab disfrutan la pornografía, cometen adulterio, hacen orgías y tienen sexo ilícito, todo eso es lo que el diablo está poniendo en estos tiempos. Cuando recibí esta revelación del Señor, quedé impresionado con todo lo que está pasando en estos tiempos.

En Babilonia las drogas las utilizaban para tener alucinaciones y sueños; la historia afirma que Jezabel tenía un huerto y que Acab visitaba ese huerto para hacer orgías en ese lugar, Jezabel lo inducía a hacer este tipo de cosas.

Hoy en día en las universidades se gradúan más mujeres que hombres, esto es parte de la estrategia del diablo, por eso vemos cómo se levantan tantos movimientos feministas, más mujeres se están levantando y nosotros los hombres estamos perdiendo nuestro rol.

El espíritu de Jezabel es demandante, controlador, manipulador, con voz suave y empalagosa, pero al final logra su objetivo. Otras mujeres son ruidosas y directas, agresivas y golpean, saliéndose con la suya para controlar todo. Ellas no solamente controlan a su marido, controlan todo lo demás.

Muchas mujeres y hombres tienen el espíritu de Jezabel y el de Acab. Jezabel se apropia de las mujeres que sufren de rechazo y amargura porque pelean contra esto, tomando autoridad. Es muy difícil entender que tenemos este espíritu y si lo tenemos, lo negamos.

También el hombre puede tener este espíritu, no es solamente a las mujeres. Es el típico hombre que se queja de todo, es el hombre que impone y dice que en su casa solamente se hace lo que él diga.

Tienes que comprender que si tienes este espíritu, tienes que echarlo fuera y dejar que el hombre tome su rol, porque ese es el orden divino de Dios, y cuando tomes ese rol que Jezabel empiece a mermar, entonces tu matrimonio va a empezar a cambiar. Dios va a empezar a bendecirte porque Dios es un Dios de orden; la información dice que el hombre es cabeza de la mujer y Cristo cabeza del hombre.

Los hijos de Acab y Jezabel, crecen confundidos y se asemejan a la madre o al padre que es Acab. Un gran porcentaje de estos hijos, en el caso de las mujeres se vuelven lesbianas y altas ejecutivas en empresas importantes; el divorcio predomina en la familia, porque el espíritu de Jezabel en realidad odia a las mujeres y llena de maldad el órgano reproductivo de la mujer.

Un alto porcentaje de las mujeres con el espíritu de Jezabel sufren de quistes y miomas y no pueden concebir, incluso moviéndose bajo una atmosfera de milagros. Dios puede hacer milagros pero si no reconoces que tienes este espíritu, tu vientre no se abre. Este espíritu te castra.

El reino de Satanás está modelando el ejemplo de Babilonia. El final de los tiempos será evidente, con las mismas condiciones espirituales que la antigua Babilonia. Estos rasgos incluyen: Brujería, adivinación, abortos, excesos.

El espíritu de Jezabel empezó en Irlanda con la primera mujer sacerdote, y si ya es sacerdote, puede llegar a ser papa; y Dios habla de esta mujer en Apocalipsis 17:3-5 (RV1960) “Me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. 4 Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; 5 y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA”.

 

Los colores púrpura y escarlata, miren las manos del papa, llenas de oro y piedras preciosas; ya Jezabel empezó a tomar las riendas de la religión, y en poco tiempo, quizá mis ojos no lo vean, pero tus hijos o nietos si lo verán, y los tiempos van a empeorar.

Debemos reconocer este espíritu y echarlo fuera porque es lo único que nos puede dar la salvación en nuestro matrimonio.

Este espíritu también está destruyendo las iglesias.

Prédica por: Profeta Montserrat Bogaert

Todo matrimonio necesita una reingeniería. De acuerdo a las estadísticas en los Estados Unidos, de cada dos matrmonios, uno se divorcia. La máxima duración que tiene un divorcio es de 7 años, y pasado este tiempo, viene el divorcio, y si no se divorcian, el matrimonio permanece en un caos. El estar casado no significa que tu matrimonio está bien.

Estas estadísticas espantan y cada día irán en aumento, porque ya no estamos luchando contra un adulterio, ni con un desliz de una mujer, estamos luchando contra cosas mayores que están desviando el propósito del matrimonio, es por esto, que si nosotros no edificamos y sentamos un precedente en nuestras generaciones, ellos no conocerán el fundamento de Dios para el matrimonio. Tenemos que esforzarnos para que las estadísticas en cualquier país queden asombradas cuando vean el incremento en matrimonios y el descenso en separaciones.

Estás aquí para abrir la puerta que el enemigo ha querido cerrar por generaciones porque las estadísticas del pueblo de Dios marcarán la diferencia, porque en medio de las tormentas, el Señor nos cubrirá con Sus poderosas alas y Su palabra será el timón para no desmayar.

Es bueno conocer por qué tantas crisis en los matrimonios.

El enamoramiento no te permite visualizar lo que hay dentro de tu pareja, y solamente puedes ver lo que hay en su exterior. Cuando conocí a mi esposo y me enamoré, que me derretí frente a él, sólo veía su figura y estatura, cuando se vestía de militar, casi me iba al piso, y él lo hacía a propósito. Yo estaba encantada. ¿Sabe usted lo que es un encantamiento? Incluso su forma de manejar me fascinaba, lo hacía con una sola mano y yo me derretía. Le pedía el carro prestado a su papá que tenía un Mercedez Benz, lo que no era muy común en mi ciudad. Frente a él, yo me quedaba sin palabras.

Cuando me iba a recoger al banco donde trabajaba, todos estaban a la expectativa, incluso el guardia de seguridad en la entrada, quien se encargaba de avisarle a todo el personal y hasta la gerente salía para verlo, y a mí me llamaban para dejarme saber que él venía subiendo. Si él me decía que me fuera a la luna, a la luna yo me iba.

Este encantamiento nunca nos hizo ver lo que en realidad había dentro de nosotros, porque el enamoramiento es una máscara que oculta el interior, pero tanto en su interior como en el mío, llevábamos un equipaje, pero no cualquier equipaje, uno muy pesado.

Cuando llegó el día de la boda, yo no veía nada; él me abría la puerta del carro, nunca dejaba que me desmontara antes.

Este enamoramiento no dejaba que ninguno de los dos pudiéramos ver en el otro, este equipaje pesado que cargábamos y que iba a afectar nuestra relación. Los divorcios son el fruto del desconocimiento de lo que hay en el interior de tu cónyuge, y esto es lo que no te permite entenderlo y luchar por él.

[Intervención de Papá] No es lo mismo el encantamiento que tienes con la realidad. Yo solía ´disfrazarme´ con el propósito de lograr en ella ese encantamiento, y hay veces que este encantamiento se maneja a través de mentiras que no son una realidad en ti, porque se convierte en una conquista y no en una visión.

La estructura de nuestro matrimonio no estuvo bajo un fundamento sólido, porque esto que traíamos, no eran solamente sentimientos, llevábamos una bomba, como muchos otros que llegan al matrimonio en la misma condición.

Todo lo que traemos dentro es semejante a las minas de los campos explosivos, tienes que caminar pero con mucho cuidado, porque si lo tocas, de ahí sale una bomba que empieza a destruir tu matrimonio, pero desconoces que tienes esa bomba, no sabes que tu cónyuge está lleno de frustraciones, heridas, rechazo y abandono y que aun desde el vientre de su madre llegó a él.

Entonces estás encantada, bailando un vals en la luna de miel y de momento explota algo, y no sabes qué fue., y te dices a ti misma, que esa no es la persona con la que te casaste, y muchas otras explosiones le siguen, con cosas que no te estabas dando cuenta, estaban destruyendo tu matrimonio. Tocas una tecla en su interior y otra bomba explota, todo esto porque no conoces nada de su infancia, no sabes lo que vivió. Yo no sabía lo que él había vivido con sus padres, ni de su adolescencia. Una vez activas la primera bomba, le siguen todas las demás.

Una respuesta mía podía recordarle un episodio vivido en su casa, una actitud mía traía a su memoria un rechazo, y eso yo no lo sabía. Lo mismo pasaba con él, él no sabía que se había casado con una mujer que no hablaba, que no fumaba, que no bebía, él sólo se dijo a sí mismo que yo era la indicada, más él no conocía todos mis traumas, porque en el noviazgo se habla de todo, menos de la revelación de lo que hay en el corazón.

Tienes que mirar a su corazón y ver el equipaje que trae. Tienes que ver la mina que estás activando, no puedes ser ignorante al respecto.

El divorcio no es la solución, es un problema mayor, la solución está en descubrir su corazón y sanar su alma, en ayudarlo y convertirte en una ayuda idónea, para que él pueda abrir su corazón y dejar atrás todo trauma.

Tenemos que estar listos para luchar por la institución más antigua, lo primero que Dios creo, y así te conviertes en una aliada de tu esposo y él, en un aliado tuyo. El gruñón que puedes tener a tu lado no importa, porque quieres sacar la miel que hay en su corazón, y al iracundo, proponte sacar de él la paz. Al que no puede pronunciar las palabras ´te amo´, ayúdalo a conocer el amor de Dios.

Esas bombas dentro de ti, son las que te van alejando y van poniendo un trecho, en vez de enfrentar, decides irte y dar la espalda, porque no puedes luchar con aquello que no has vencido. No puedes ayudar a tu esposo si todavía no te conoces a ti misma; cómo ayudarlo cuando estás lista para explotar.

Si tú no cambias primero, el rechazo en él va a continuar. El rechazo es una manifestación de que no hay comunicación y amor. Yo venía con el grado mayor de rechazo, me consideraba a mí misma peor que una cucaracha – es por esto que hoy, puedo hablar del rechazo – porque los títulos universitarios, la sociedad o un apellido no es lo que te da tu lugar, es la identidad que te da Cristo.

Y mi rechazo se unió a este hombre encantador que se fijó en mi cuando yo entendía que no lo merecía. Mientras Él me llamaba, gritando mi nombre, yo solamente podía responder, diciendo que no me hablara de esa forma, él me decía que no me estaba hablando mal y yo le decía que hablara en un tono más bajo, porque no podía soportar su forma de hablarme.

Cuando tu esposo te pide algo, es la demanda de lo que ella tiene dentro que está saliendo a la luz, es como un grito de auxilio.

Tienen que decidir sentarse y hablar y matar al gigante que entró a ustedes desde el momento en que fueron engendrados, tienen que sanar sus corazones y su espíritu; los matrimonios valientes son los que hacen esto.

Nuestro matrimonio empezó a cambiar cuando yo empecé a entenderlo a él, y él a entenderme a mí.

Nosotros hablamos todo, no hay nada que ocultar, todo está sobre la mesa. Cuando estuvimos en Miami ahora, el apóstol Maldonado me preguntó si quería hablar a solas conmigo y le respondí que no, porque no hay nada que esconder. Mi esposo me conoce y sabe todo de mí, y no voy a dar lugar a otro enemigo u otro gigante que deba vencer  u otra bomba que vaya a detonar en nuestra contra, más bien estoy dispuesta a desactivarlas todas para que no quede ninguna que pueda dañarnos. Es en este tipo de situaciones es donde el enemigo aprovecha y se hace fuerte, nosotros somos pastores, pero antes de pastores, somos humanos.

Hay parejas, ovejas de la casa, que prefieren no decir nada para guardar una apariencia, y siguen cargando con esa bomba, el esposo amenaza a la mujer y esta es la justa señal de que la bomba está activa. Dejen de estar amedrentados por las amenazas que se puedan hacer el uno contra el otro y den gracias por la señal que tienen de que deben hacer algo al respecto.

No te avergüences de tu pecado porque esa es el arma que usa el diablo para silenciarte; ¡habla! Porque Dios no vino a buscar santos, Él vino a buscar a los pecadores, y esta enseñanza es para desactivar las bombas, estas bombas no pueden ser neutralizadas por cualquiera, tienen que hacerlo expertos y puedo decirles, que mi experiencia me dice que esta no va a explotar.

Mis 25 años de experiencia me han hecho conocer a mi esposo y él a mí; muchas veces quiere salir la mina, pero ya somos expertos en desactivarla; y en vez de alejarnos, nos acercamos más. Este trabajo no es de uno, es algo de dos. Desactivar una bomba es trabajo de dos.

Si te das cuenta que tu esposo te esconde el dinero, enfrenta la situación y pregúntale de frente si cuando joven tomaba dinero de sus padres a escondidas, y juntos, desactiven esa mina. Hay hombres que tienen una amante, quieren dejarla pero no saben cómo hacerlo y tienen temor de decirle a sus esposas, no te quedes callado, habla y juntos terminen con esa situación.

Cuando mi esposo ejercía aún su profesión de médico, se le presentó una situación con una paciente, él le había dicho que se pusiera una bata y que él la vería en un momento, cuando él regresó, la paciente estaba completamente desnuda, yo le pregunté qué había hecho y me dijo que le pidió a su secretaria que la sacara, mi reacción en vez de discutir y pelear, fue de ponernos de acuerdo para que ese espíritu nunca más regresara a su oficina: Dos son mejor que uno.

En un matrimonio, muchos son un equipo de trabajo más no trabajan en equipo. Cuando trabajas en equipo, lo haces mano a mano, y nosotros sabemos, que en un equipo, hay muchos que no mueven un dedo, y se llaman a sí mismos parte del equipo.

Hace unos meses mi hijo se graduó y antes de eso, estuvo trabajando en un equipo de trabajo, algunos de sus compañeros le decían que no se preocupara que ellos estaban haciendo su trabajo, él les decía que quería participar e ir a las reuniones, a lo que ellos le contestaban que le iban a avisar, cuando llegó el final del semestre, esos dos compañeros lo excluyeron y solamente se pusieron ellos dos en el equipo, ellos le dijeron que lo hicieron así porque él nunca trabajó y mi hijo les dijo que ellos no se lo permitieron. Hoy yo les digo que nunca permitan que su cónyuge no los deje trabajar en el equipo.

Cuando hablé con mi hijo, le pregunté qué había pasado, a lo que él me respondió que se había confiado de ellos y yo hoy les digo que no pueden confiarse de lo que le diga su equipo, tienes que trabajar. Cuando tu esposo te dice que hay algo que él va a resolver sólo, no puedes dejarlo, porque son una sola carne, tienen que trabajar unidos y de la mano.

Las bombas que traes de tu pasado son las que no te permiten fundirte en una sola carne con tu cónyuge. El lema de mi esposo es: “Mi amor, estamos juntos en esto; lo tuyo es mío y lo mío es tuyo”. Nada es mío o de él, todo es de los dos.

Los hombres son muy difíciles para abrirse. Y las mujeres, cuando vienen de una raíz religiosa, se creen a sí mismas tan buenas y que no han hecho nada, y esas son las peores, tal y como lo fui yo una vez, llena de rechazo. El rechazo debe quitarse capa a capa, como una cebolla, hasta que no quede ninguna.

Mi esposo y yo asistimos a un retiro de pastores y apóstoles, creyendo que íbamos al cielo, porque siendo un retiro de pastores y apóstoles, esta gente no tendría ningún problema y tendrían todo resuelto. Cuando estas personas empezaron a hablar, salió el exceso con el que habían llegado a ese lugar. Un pastor estaba hablando y decía que su matrimonio estaba en las manos de Dios, después su esposa se paró y empezó a hablar y sus palabras fueron que había llegado engañada a aquel lugar y que no sabía era un retiro de parejas, y que llevaba viviendo 30 años de infierno con ese hombre, ella dijo haber intentado suicidarse en dos ocasiones. Esta pareja nunca desactivó sus bombas.

No es malo admitir que tu matrimonio está en problemas y que el puente está a punto de romperse, porque ese puente siempre puede repararse. Si el río se está secando, ese mismo río aún se puede llenar.

Si eres pastor, no te avergüences. Nosotros como pastores, nos casamos y hemos desactivado muchas bombas y seguimos haciéndolo. Y te vamos a ayudar a desactivar las tuyas. Si no lo haces, le estarás dejando a tus hijos el mismo problema, y peor, porque no tuviste las agallas de quitarte la máscara y el engaño.

Muchos matrimonios viven de esta manera porque ya se han resignado, pero esa resignación te lleva a la muerte y el matrimonio no es para resignarte, es para estar resucitado, porque Él es la resurrección y donde hay muerte, la resurrección se tiene que levantar. Hoy en día nadie está dispuesto a sacrificarse por el otro, hay egoísmo. Cada quien piensa por sí mismo y cada uno de ellos es su propio enemigo y continúan luchando contra el otro, en vez de levantar la bandera de la paz.

Cuando encuentras un matrimonio que ha conseguido la victoria y que la siga obteniendo, es el matrimonio que está sacrificándose. Esta es la señal de que han empezado a desactivar sus bombas. Cuando encuentras una pareja donde el deseo de ella es el deseo de él y donde el deseo de él es el deseo de ella, cuando el diablo se encuentra con este tipo de parejas, no puede tocarlos, el sacrificio los hace intocables.

El sacrificio muestra que lo han rendido todo para salvar la institución más grande y más divina creada por el Señor: El matrimonio. El que todavía no está en esta posición de sacrificio, continúa luchando desde una posición egoísta; mientras que si lo hacen desde una posición sacrificial, quien está encima de ustedes es Cristo Jesús.

Tienes que unirte a parejas que desactiven bombas para que los activen a ustedes, no con matrimonios que lo que hagan es activar nuevas bombas en su relación.

Tu mejor amigo es tu cónyuge y a eso se llega con un proceso. Esta enseñanza te lleva a entender que esta guerra está ganada, que somos activadores del reino y desactivadores del infierno.

Colosenses 3:12 (RV1960) “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia”.

Cuando sus minas han sido desactivadas, usted puede aplicar este versículo en su vida, porque usted se llena de compasión. Una vez le pregunté al Señor qué tenía que hacer por mi matrimonio, y Él me contestó diciendo que lo llenara de amor. Me convertí en una fuente de amor y luego mi esposo me confesó que su problema era la falta de amor, Dios me llenó de Su compasión, a Él tenemos que pedirle que nos llene con Su bondad y humildad.

Cuando se me presenta una situación, acudo a mi esposo buscando un consejo, y le digo que lo que él me diga, eso haré, que lo voy a obedecer, y hablamos, hasta que llegamos a un acuerdo. Ustedes pueden creer que yo puedo reaccionar diciendo que soy una profeta y que el Señor me habla, pero la verdad es que tengo un marido y un sacerdote y que él es mi cabeza.

Una vez mi esposo y yo fuimos a un retiro de parejas, cuando todavía nuestras minas estaban activadas y estaba tan apurada para que él viniera y que no se arrepintiera de hacerlo, que olvidé todo, se me quedó su cepillo de dientes, su ropa interior y su pijama, cuando él me preguntó por su cepillo, le dije que lo olvidé, me preguntó por sus calzoncillos, le contesté que se me olvidaron y que también su pijama se me había olvidado, él me dijo que se me había olvidado todo, a lo que respondí con mansedumbre y amor diciéndole que podía usar mi cepillo de dientes, que yo le iba a lavar su ropa interior todos los días y que durmiera como Adán. Cuando le dije la palabra Adán, se le iluminaron sus ojos y la gloria de Dios cayó. Fue sin duda, el mejor retiro. Les digo: Necesitamos ejercitar la mansedumbre.

Cuando llegamos a la plenaria, ya mi esposo estaba de buen humor, y de inmediato el predicador empezó, se dirigió a él y de parte del Señor le dijo todo lo que él necesitaba escuchar.

También necesitamos paciencia, toma tiempo desactivar estas bombas, muchas de ellas vienen desde generaciones y con mucha autoridad.

Colosenses 3:13-14 (RV1960) “13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”, 14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto”.

Siempre vean el lado bueno de las cosas y perdónense el uno al otro, pero antes de perdonar, tienen que confesar, porque si tienen algo guardado y escondido, no podrán hacerlo.

Vístanse de amor, no del amor filio, sino del amor ágape, que es benigno y no es jactancioso. Cada mañana me despierto con una sonrisa para él, así debo hacerlo porque tengo que declararle al alba como es y será mi matrimonio.

El amor es el vínculo de la unidad y de la perfección.




BODAS COLECTIVAS 2017

VIERNES 15 DE DICIEMBRE - LUGAR: IGLESIA MONTE DE DIOS

Este evento se celebra como cada año, alberga a cientos de parejas en estado de unión libre y les brinda de oportunidad de hacer pacto de matrimonial delante de Dios de manera gratuita.




Bodas Masivas 2016




Testimonios


Familia Marte

Written By admin / Testimonios
25 Jun 2017

Familia Marte

Llegamos a la iglesia en el año 2012 con un hogar destruido.  Con 11 años de casado. Pasando por un episodio de infidelidad de mí parte.  Yo me alejé de Dios, de la iglesia, y empecé a ligarme más y más a mis “amigos” y comencé a descuidar a mi matrimonio.   Lillian: Yo solo quería divorciarme, pero él se enamoró...

Read More

El amor nunca deja de ser...

1 Corintios 13

Retiro de Parejas

Plenitud 2017